Trascendió Monterrey

:Que a 100 días del nuevo gobierno, el único gran proyecto es hidráulico e implica traer agua de fuera de Nuevo León, pero ya no se llamará Monterrey VI.

Finalmente la realidad se impone a las posiciones y oposiciones políticas. Hay que traer el agua de donde sea.

Para eso ya comenzaron a trabajar tres equipos: el de Agua y Drenaje en mancuerna con el Consejo Nuevo León y el Fondo de Agua Metropolitano.


:Que en el Gabinete estatal podrían tener pronto una nueva renuncia debido a que no se acepta militancia partidista entre los funcionarios de primer nivel.

Y como la subsecretaria de Energía de la Sedec, Verónica Sada, de pronto le halló el encanto a la política, quiere ser dirigente estatal de Movimiento Ciudadano.

Tanto en su familia, militantes panistas de toda la vida, como Fernando Elizondo y los diputados locales Samuel García Sepúlveda y Concepción Landa, ya le armaron cargada de apoyo para buscar la posición.


:Que pese a las pretensiones de la funcionaria estatal, hay otros dos aspirantes: Rebeca Clouthier, así como el único militante de trayectoria en ese partido: José Jesús Blanco-Durán.

Vaya que los ex panistas, ahora que su partido está en desgracia perdiendo alcaldías y posiciones, andan viendo por qué lado soplan mejores vientos.

No les importa mucho que Movimiento Ciudadano tenga más tintes de izquierda que el PRD, con el que los panistas harán alianza para buscar gubernaturas.

Gajes de la política.


:Que en la comunidad cultural hay recelo y malestar por el posible nombramiento de Melissa Segura en la Secretaría Técnica de Conarte, ya que no tiene perfil de promotor o gestor cultural.

Segura fue directora de Comunicación del Consejo durante la presidencia de Carmen Junco, despedida por Rodrigo Medina una vez que Junco renunció.

En los últimos años se desempeñó como asistente de la ex presidenta.


:Que en los mismos círculos se rumora que el Gobierno del Estado cedería la operación de la Red Estatal de Bibliotecas a un proyecto de fomento a la lectura del Tecnológico de Monterrey.

Si esto ocurre, se nombraría un director con un perfil más cercano a las élites de la cultura local, que a las necesidades y problemática de las más de 317 bibliotecas públicas del estado.