Trascendió Monterrey

:Que ayer se reunieron el gobernador Jaime Rodríguez y el secretario de Seguridad, general Cuauhtémoc Antúnez, con los alcaldes electos y los generales Miguel Ángel Patiño y Rigoberto García, comandantes de la Cuarta Región Militar y la Séptima Zona, ya que esta última fue la sede del encuentro.

El objetivo fue delinear la estrategia de coordinación de seguridad que comenzará a regir una vez que asuman los nuevos munícipes.


:Que llamó la atención la línea directa que desde ayer tienen los alcaldes electos: tanto El Bronco como el general Antúnez les entregaron los números de sus teléfonos móviles.

Los compromisos que tendrán no son menores, ya que deberán responder por la seguridad de sus municipios.

Lo interesante es que, entre otras de las obligaciones, les piden contratar más policías para completar el número necesario. Ya sabemos a quién le echarán la culpa si suben los delitos.


:Que el nuevo secretario de Desarrollo Económico, Fernando Turner, debería platicar con su similar de Coahuila para conocer de cerca el proceso de negociación con la armadora japonesa Toyota.

Hay que aprender también de los fracasos, porque abortó el proyecto de traerla al vecino estado. Su planta de California se mudará a Texas.


:Que en las pujas de los interesados en el amor de Toyota, la automotriz más grande del mundo, se tiraban a matar.

La oferta de Carolina del Norte fue de 100 millones de dólares en incentivos para que su planta de Torrance, California, se fuera a Charlotte.

Toyota decidió finalmente instalar su línea para camionetas en San Antonio por 40 millones de dólares en incentivos, más un paquete de compromisos más amigables que el resto de los competidores.


:Que muy mal se vio el chofer de Carlos Garza Ibarra cuando llevó ayer a su jefe al Congreso del Estado para que la Comisión de Hacienda lo evalúe como próximo tesorero.

El empleado se estacionó abusivamente en el área de discapacitados de Matamoros y Zaragoza, por lo que un elemento de Vialidad y Tránsito de Monterrey le pidió mover la camioneta, pero dijo que no, porque traía a su jefe.

Tras un acalorado alegato, permaneció ahí durante unos 20 minutos en una Land Rover blanca. Y eso que su jefe todavía no asume el cargo.