Trascendió Monterrey

: Que el gobernador Rodrigo Medina salió este lunes a defenderse de los cuestionamientos, como se había comprometido mediante un desplegado publicado en los medios locales durante la pasada campaña electoral, una vez que pasara la veda.

El titular del Ejecutivo afirmó categórico que ya son seis años de guerra sucia histórica en su contra por parte de un grupo o un sector, porque nunca se había visto algo así.

El compromiso hecho ayer es doble: por un lado transparentar su patrimonio subiendo a su cuenta oficial en medios digitales la relación de sus bienes y, por el otro, entregando un gobierno de logros y resultados.

: Que por el lado del PAN estatal, el que se apresta para regresar a su cargo como dirigente municipal en Monterrey es Iván Garza.

El ex candidato a la alcaldía que hoy ocupa Margarita Arellanes había solicitado licencia al cargo de líder municipal desde el 30 de septiembre de 2014, permiso que concluyó apenas el pasado 8 de junio.

Iván continuará al frente del albiazul de Monterrey hasta el año próximo y mientras tanto, le tocarán dos procesos internos: en agosto la elección nacional y en octubre el cambio de estafeta en el partido a nivel estatal, al concluir el periodo de José Alfredo Pérez Bernal.

: Que en Escobedo, el alcalde César Cavazos ha tenido problemas con muchos animales en los últimos días, y aunque suene a albur, no se trata de ninguna broma.

Durante toda su administración se la pasó lidiando para sacar las reses de lo que quedaba del antiguo rastro de SuKarne, lo cual logró por fin la semana pasada, arrancándole un largo suspiro de alivio.

: QueCésar Cavazos no contaba con que este lunes fue de perros en Escobedo, porque las asociaciones de animales, así como los propietarios de decenas de canes recogidos la semana pasada en la colonia Alianza Real, acudieron al antirrábico municipal para reclamar a las mascotas.

Algún burócrata que se creyó muy listo, culpó a los perros de un brote de sarna que contagió a más de 40 personas en esa colonia y le creyeron, pero el punto es que los canes se fueron, pero la sarna sigue.

Y parece que hay mejores abogados para los perros, que médicos para los ciudadanos.