Trascendió Monterrey

: Que ayer concluyó una encuesta del PAN hecha en población abierta para medir las preferencias entre Margarita Arellanes y Felipe de Jesús Cantú.

El documento con los resultados finales le será entregado al dirigente nacional panista, Gustavo Madero, cuando llegue hoy por la mañana a Monterrey.

Madero ofrecerá una rueda de prensa en la sede estatal del partido a las 12:30 y una hora después comerá en El Mirador con los dos precandidatos a la gubernatura.

: QueBernardo Bichara arranca hoy su precampaña para la candidatura del PRI a la alcaldía de San Pedro muy bien arropado.

Pero no porque vaya a estar el clima muy frío, sino porque lo acompañarán las candidatas a las diputaciones con cabecera en el municipio, Yoanna Martínez por el distrito local 18 y Gabriela Villarreal por el distrito federal uno.

El acto político para lanzar al ex secretario del Ayuntamiento de Ugo Ruiz tendrá lugar en el PRI municipal que encabeza Gabriel Elizondo en punto de las 17:00.

: Que en Santiago se preguntan si Homar Almaguer aún es el alcalde, porque desde noviembre que no se le ve mucho por su despacho.
El presidente municipal del Pueblo Mágico almuerza todos los días en Las Misiones y de ahí se pasa a una oficina en el centro de Monterrey.

Dicen los santiaguenses que el tiempo dedicado al municipio es escaso y delega todo en otra gente, mientras él resuelve por teléfono sólo los temas complicados.

Todos queremos un trabajo así.

: QueJaime RodríguezEl Bronco fue visto salir anoche de una cantina muy famosa de Guadalupe en donde algunos grupos norteños graban sus videos.

Pero no piensen mal, porque El Bronco no andaba de juerga. Tampoco grabando un video, sino taloneando más firmas para allegarlas a la Comisión Estatal Electoral.

Se nota que el precandidato independiente sabe llegar a todos los mercados.

: Que a propósito de desvelados, el que sale ya entrada la noche de su oficina es el secretario de Educación, Alberto Almaguer, lo que trae preocupado a su equipo.

Ya les dijo que no porque falten ocho meses para cerrar el sexenio van a aflojar el paso, porque los proyectos para dos años deben salir en menos de uno.

Falta ver cuántos le aguantan el ritmo.