Trascendió Monterrey

: Que como ayer les comentábamos, hoy estará en Nuevo León el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, para firmar el convenio que permitirá construir el cuartel de la Policía Militar.

Y bueno, por si estaban con el pendiente, hasta anoche todo indicaba que sí acudirá la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes, quien al parecer ahora sí tuvo manera de hacer un espacio en su apretada agenda partidista para firmar el documento y atestiguar la colocación de la primera piedra del cuartel.

Obviamente en el evento estará el gobernador Rodrigo Medina, el Gabinete de Seguridad, así como alcaldes y representantes de la Iniciativa Privada.

: Que no obstante, quien de plano no llegará a la ceremonia es el presidente del Consejo Directivo de FEMSA, José Antonio Fernández Carbajal.

Cuentan que el empresario ya había confirmado su asistencia para asegurar la participación de un sector importante de la Iniciativa Privada en el proyecto, pero de última hora se disculpó con el argumento de compromisos de último momento.

: Que para martes y miércoles está programada la glosa del Quinto Informe de Rodrigo Medina en el Congreso local, con lo cual habrá desfile de funcionarios haciendo la representación de cada año: los diputados hacen como que preguntan, los secretarios hacen como que responden, los panistas hacen como que se enojan, y al cabo no sucede nada.

: Que esta tarde se realizará el foro Sociedad Segura y de Leyes, que organiza el diputado federal Héctor Gutiérrez de la Garza.

Al evento acudirá el presidente nacional de la Fundación Colosio, Adrián Gallardo, así como el procurador de Justicia del Estado, Adrián de la Garza; el comisario de Fuerza Civil, Felipe de Jesús Gallo; y los alcaldes de Guadalupe y Escobedo, César Garza y César Cavazos.

: Que a más de uno llamó la atención que Margarita Arellanes se animara ayer a darle su bendición a Alfonso Robledo hacia la candidatura panista por Guadalupe, aunque dicen que en realidad fue una prueba pública de amor para el senador Raúl Gracia y el nicolaíta Zeferino Salgado.

En el mejor de los casos, dicen, el evento sirvió para dos cosas: primero, bajar una carta, y dos, mandar una señal de que respetará los acuerdos de la polémica Mesa Nuevo León.