Trascendió Monterrey

:Que más que informes, Héctor García y Eugenio Montiel organizaron unas verdaderas pasarelas políticas a las que asistió el coordinador del PRI en el Congreso del Estado, Marco González, por si algunos lo daban por muerto.

Al de Montiel, que tuvo lugar en el Museo Metropolitano de Monterrey, llamaron la atención el ex gobernador Benjamín Clariond y su hijo putativo, Felipe Enríquez.

Muchos se preguntaban por qué estaban ahí. Benjas porque quiere reflectores ahora que se cree el censor moral del PRI y Enríquez porque fue jefe de Montiel cuando ambos hicieron sus pininos políticos en Atención a la Juventud de Monterrey, en 1990.

:Que el chascarrillo involuntario lo protagonizó el alcalde Adrián de la Garza, a quien le ganó el sentimiento de culpa y se equivocó en al menos tres ocasiones en el informe de Eugenio Montiel, al confundirlo con Marco González.

Ya de plano en la tercera equivocación, le pidió a Montiel sentarse junto a Marco, porque así lo tenía más cerca y de frente.

El presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso se paró de su lugar, dejando sola a su esposa y se sentó al lado de su coordinador, y como no se parecen en nada, se acabaron las confusiones del alcalde.

:Que en el informe de Héctor García, en Guadalupe, estuvo el alcalde Francisco Cienfuegos y repitieron Marco González y el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Carlos Emilio Arenas Bátiz, además de decenas de políticos ansiosos de tirar grilla.

Dicen que los alcaldes de Monterrey y Guadalupe en los respectivos informes de sus diputados, además de la presencia del presidente del PRI, César Cavazos, fue para dejar claro que hay unidad, pero vale preguntar en torno a quién, con la fractura que traen en el Congreso.

:Que hace 10 días cambiaron a todos los agentes ministeriales del destacamento de Galeana a Montemorelos y viceversa, porque en el municipio que vio nacer al gobernador Jaime Rodríguez se quejaron en su última gira de que el comandante Sergio Villalobos y su gente los extorsionaban

Y a Villalobos lo castigaron como agente raso en Guadalupe, por instrucciones del contralmirante Augusto Cruz Morales, lo que incrementó las diferencias con el jefe de Seguridad Gubernamental, Carlos Guevara.

Dicen que viene un choque de trenes.