Vesperal

La Pinacoteca del Estado de Jalisco

Quienes hace 20 o más años disfrutamos el trabajo que Manuel Oropeza hizo en el Museo Regional de Guadalajara al ordenar en secuencia pulcra y legible pinturas de los siglos XVI al XX, lamentamos que las generaciones actuales hayan sido privadas de eso por la falta de voluntad de muchas administraciones para mostrar al público la riqueza de ese acervo.

Sin embargo a remediar tal cosa contribuirá el interés que este medio ha ventilado a propósito de evitarel menoscabo de la valiosísima colección de pinturas que desde la creación del entonces Museo del Estado, en 1918, constituye su vocación eminente.

La directora del Museo, la Arq. Martelva Gómez Pineda, ha desmentido con energía tajante y puntual que la colección de pinturas del Museo Regional de Guadalajara, de casi 900 cuadros, pueda desarticularse al calor del proyecto de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones a cargo del Arq. José Enrique Ortiz Lanz, bajo el nombre 'Reestructuración del Museo Regional de Guadalajara', y de un guión museográfico donde ya no caben las pinturas de modo que las pocas colgadas en salas serán embaladas y embodegadas y las restantes cautivas en ese limbo donde han estado desde hace muchas décadas. Según su dicho, ese acervo no se toca. En voz del secretario general del Sindicato del INAH, sección Jalisco, Javier Zúñiga, el destino de la pinacoteca sí es incierto, el nuevo guión un misterio y la visita al Museo frustrante, pues 11 de sus 16 salas están cerradas.

Ambas posiciones y la reacción inmediata que el tema ha ido suscitando tanto entre investigadores y académicos como en la opinión pública y otras entidades involucradas en el cuidado y defensa del patrimonio artístico de Jalisco, pone de manifiesto la relevancia de un asunto en el que emergen tres rumbos: que se sostenga lo declarado por la directora del Museo, conjurando cualquier riesgo de que el acervo aludido cambie de lugar; que se presente de forma pública y transparente las etapas y costos del proyecto "Reestructuración del Museo Regional de Guadalajara", y que el nuevo guión museográfico no elimine la pinacoteca por tratarse de un acervo que nació junto con el Museo, hace poco menos de un siglo.

El tema no es pequeño y menos con antecedentes tales como el acopio de pinturas de diversas colecciones de 'provincia' que se hizo hace tres lustros, bajo la gestión, hoy renovada, de Rafael Tovar y de Teresa, para el Museo Nacional de Arte (MUNAL) de la Ciudad de México, o la que se consumó hace menos en Mérida al deshacer la colección del Museo Regional de Antropología del Palacio Cantón para armar el 'Gran Museo del Mundo Maya', o en Puebla con el Museo José Luis Bello, para el costosísimo y presuntuoso Museo Internacional del Barroco.

Usar los acervos patrimoniales como pretexto para avalar proyectos faraónicos, dispendiosos y efímeros en tiempos de austeridad resulta al menos poco sensato y peor aún, que debido a los ya endémicos recortes presupuestales todo quede a medias y la pinacoteca embodegada.