Vesperal

Lo pactado obliga: Un Museo de Antropología e Historia para Jalisco

Una interesante mezcla de voces y opiniones desatadas al calor de una columna aparecida en este medio, relacionada con el acervo del Museo Regional de Guadalajara, la ha enriquecido el corto pero cualificado grupo de personas involucradas o interesados en el patrimonio artístico e histórico del pueblo de Jalisco que se han manifestado.

Todas coinciden en señalar que urge restituirle al Museo y a sus colecciones el carácter de aula abierta que tuvo desde su fundación, en 1918, pero que gradualmente perdió.

A las declaraciones de la Directora del Museo, arquitecta Martelva Gómez Pinedo, vinieron las del secretario general del Sindicato Nacional Democrático de los Trabajadores de la Secretaría de Cultura – INAH, Javier Zúñiga;y a las de la secretaria de Cultura de Jalisco, doctora Myriam VachezPlagnol se suma ahora la del pleno edilicio tapatío, el cual ha pedido al Secretario de Cultura Rafael Tovar y de Teresa, tenga a bien informar en qué consiste la reestructuración del inmueble que alberga el sobredicho Museo, su nuevo guión museográfico y la salvaguarda del acervo bajo la custodia del INAH desde hace 40 años, cuando luego de conformarlo y cuidarlo por más de 50, el Gobierno de Jalisco lo cedió a la federación.

A la par de este tema ha emergido otro no menor y muy digno de tomarse en cuenta: la suerte del edificio que hoy está usando para usos administrativos la Dirección de la Secretaría de Cultura de Jalisco, construido por empeños del Arzobispo Pedro Loza para servir como Seminario Conciliar, hasta que fue confiscado por los carrancistas en 1914.

El inmueble en cuestión es propiedad federal. Se lo confió en comodato al Gobierno de Jaliscoel Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales con un fin específico “utilizarlo con el establecimiento de un Museo público” y nada más. Así consta en instrumento público suscrito el 10 de septiembre del 2010por Francisco Ortiz Valadez, representando a la Secretaría de la Defensa Nacionaly Luz María Castro Palomino al Gobierno de Jalisco.

Que ese edificio patrimonial se esté usando para un uso diverso al pactado da pie a una revocación del comodato. Que se le esté uniendo a la llamada Ciudad Creativa Digital, con el fin de “albergar a empresas y proyectos relacionado exclusivamente con desarrollo artístico y cultural”, parece kafkiano.

Parece llegado el tiempo de plantear con seriedad que ese recinto sea un estupendo Museo de Antropología e Historia y no lo que amenaza en convertirse: algo totalmente ajeno al fin para el cual fue cedido por el Gobierno Federal al Estatal. Si como reza uno de los principios generales del derecho, los pactos son para cumplirse, estando a la puerta un proyecto de envergadura auspiciado por el INAH y la Secretaría de Cultura en el ámbito federal a favor de los jaliscienses, nada mejor que retomar un buen proyecto que se abandonó hace poco en un brusco cambio de estafeta.