Vesperal

Escupir al cielo

Más de una vez le he escuchado al distinguido maestro emérito de la Universidad de Guadalajara y prelado de honor del Papa, monseñor Rubén Darío Rivera Sahagún, una anécdota de sus tiempos de escolapio: que encontrándose en un corrillo de la sede de la Facultad de Derecho, donde hoy funciona el Museo de las Artes de esa Alma Mater, uno de sus condiscípulos, el ya fallecido Juan López Jiménez –alumno que fue del Seminario Conciliar de Guadalajara-, lanzó este desafío: "Si Dios existe, que en este momento me parta un rayo". Y que no bien lo dijo, en un medio día soleado, se cimbró el edificio y el entorno al tiempo que una descarga eléctrica venida de lo alto hacía blanco en el pararrayos de la torre del vecino templo Expiatorio. Los que le escucharon enmudecieron y sin que nadie despegara los labios dejaron sólo al antes dicho.

Algo parecido ocurrió al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México pocas horas antes del terremoto que recién a afectado esa y otras zonas del centro de la República, presidiendo un acto en el que se recordaba el aniversario 33 del desastre tan costoso para la vida de miles de capitalinos, el 19 de septiembre de 1985. En él, quien también aspira a ser candidato por la Presidencia de la República dijo algo así como "estamos preparados para los desastres". La verdad es que nadie lo está y lo que menos puede uno es darle lustre a los discursos escupiendo balandronadas.

Algo así cuenta el doctor Ramón Sigala Arellano, en su libro El hermanamiento de Guadalajara y Cigales, historia de una lucha, que este sábado 23 de septiembre del año en curso 2017 presentará en esa localidad vallisoletana: en 1992, durante la fugaz gubernatura de Guillermo Cosío Vidaurri en Jalisco, se dispuso la clausura del antiguo hospital de San Miguel de Belén, hoy Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, y que para remachar el acuerdo, que daría al traste con uno de los monumentos a la misericordia del mayor benefactor que ha tenido Guadalajara, en una visita a esta capital del entonces Secretario de Salud Palemón Rodríguez Gómez, él mismo afirmó rotundo que nada evitaría esa clausura, "a menos que ocurra un desastre o una epidemia". Fatídicamente, eso pasó a la vuelta de pocos días con la tragedia del 22 de abril de ese año, en la que además de cientos de muertos y miles de heridos, también hubo brotes de enfermedades endémicas, cancelándose el proyecto.

Y a propósito del Obispo Alcalde, este lunes 18 de septiembre del año en curso 2017, el Consejo General Universitario acordó por unanimidad y con aplausos que una estatua suya se instale de inmediato en la explanada de la rectoría de la Universidad de Guadalajara y que un retrato suyo presida en el Paraninfo la galería de rectores de esa Casa de Estudios, todo al filo del aniversario 225 de la muerte del fundador de ese Centro Universitario y de la apertura de sus aulas.