Vesperal

16 de Septiembre - Alcalde

La ratificación del anuncio de convertir en paseo las céntricas avenidas tapatías Fray Antonio Alcalde y 16 de Septiembre, apenas hecha por el Gobernador de Jalisco Aristóteles Sandoval, bajo el argumento de “recuperar más espacio para el que camina” no sólo no sufre el defecto que sí tuvo la abortada línea dos del macrobús que tanto impulsó su predecesor inmediato, sino que además cuenta con el visto bueno de los alcaldes de la zona metropolitana. Si esta tónica de buena voluntad sobrevive a los intereses políticos o partidistas tal vez se pueda cauterizar la llaga que abrió el Gobernador J. Jesús González Gallo hace poco menos de 70 años cuando fueron demolidos todos los edificios emplazados al poniente de las calles que durante siglos se llamaron de San Francisco y de Santo Domingo, que naciendo en la catedral, concluían en los conventos de esos nombres.

El efecto colateral de tal atentado fue incalculable, pues no se limitó a la pérdida del patrimonio urbano que la ciudad ya arrastraba desde principios del siglo pasado, ese afán de modernizarlo todo demoliendo las construcciones antiguas, sino que alentó fechorías que los gobiernos subsecuentes siguieron propiciando y que no ha cesado hasta nuestros días, según lo lamentamos con las malogradas Villas Panamericanas contiguas al Parque Morelos.

 A diferencia de tales tropelías el proyecto de hacer un andador o paseo que vaya de San Francisco al Santuario de Guadalupe da pie a lo que González Gallo no sopesó al tiempo de la ciudad al automóvil: que las huellas de la demolición fueran sustituidas por obras mejores a las venidas por tierra y que la aniquilación del patrimonio no tuviera como prioridad el bienestar social sino la ganancia material.

La peatonalización del eje norte – sur de Guadalajara implica reanudar de forma controlada el tránsito en algunas de las arterias del Centro ahora segadas; implementar un reglamento de uso de suelo que privilegie la construcción de viviendas, facilite el estacionamiento de vehículos, potencie giros que contribuyan a la cultura, como son las librerías, videotecas, teatros, y restringa o inhiba totalmente aquellos que incitan al desorden, a los excesos, a la contaminación auditiva y a la seguridad.

Podría ser también una ocasión para revalorar el patrimonio monumental que aún nos queda, comenzando por la catedral, que está celebrando el aniversario 300 de su consagración y, como no decirlo, el perfil señero que benefactor supremo que ha tenido Guadalajara en toda su historia, fray Antonio Alcalde, que entre otras obras aún vivas, nos dejó el mayor nosocomio que hubo en la América Española a finales del siglo XVIII y la única universidad pública que hemos tenido, aunque hasta hoy el miedo a incomodar a ciertos personajes haya impedido a esta Alma mater reconocer tal cosa.

Casi todos los habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara desconocen quien fue y qué hizo fray Antonio Alcalde e ignoran que la avenida que honra su memoria se llama así por él y no por el huésped en turno de la Presidencia Municipal.