Vesperal

¿En riesgo la Pinacoteca Novohispana del Museo Regional de Guadalajara?

Por esas volteretas de la vida, la antigua sede del Seminario Conciliar de Guadalajara, la institución educativa más añosa del Occidente de México, ha tenido usos diversos, casi todos relacionados con la educación y la cultura. Su vocación desde hace poco menos de un siglo pasó a ser la de Museo de Bellas Artes, Etnología e instrucción de Bellas Artes y enseñanza artística, en lo cual tomaron parte tres tapatíos: Juan (Ixca) Farías (1873-1947), Gerardo Murillo y Jorge Enciso, Inspector General de monumentos artísticos de 1916 a 1920, que facilitó al primero un lote de 105 cuadros depositados en las colecciones de la Academia de San Carlos de México, expoliados de los templos y conventos de esa capital, los cuales, integrados a los que se incautaron en la capital de Jalisco a partir de 1914, dieron origen a uninvaluable acervo, integrado al Instituto Nacional de Antropología e Historia en 1939.

Esa riqueza pictórica, junto con el acervo paleontólógico (el mamut de Catarina, principalmente) y el arqueológico, constituyen un patrimonio fundamental para el pueblo de Jalisco y de los tapatíos, no menos que las muchas piezas depositadas en las bodegas del Regional, pocas veces o nunca expuestas por los más diversos motivos, siendo uno de ellos el inveterado desacuerdo del personal sindicalizado del INAH.

Ahora bien, en un intento desesperado por afianzar el centralismo del patrimonio artístico en la Ciudad de México los estrategas del INAH, acéfalo desde la renuncia de Teresa Franco, en agosto próximo, y de momento con un encargado de despacho al frente, el antropólogo Diego Prieto Hernández, proyectan desmantelar las colecciones de "Provincia" a su cargo para trasladarlas a la que presume ser la ciudad con más museos en el mundo, la capital de la República.

El centralista planteamiento, lanzado con el debido sigilodesde la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, que encabeza el arquitecto José Enrique Ortiz Lanz, tiene como ardid renovar las salas de exposiciones y los guiones museográficos de dichos recintos, que comenzando con el Museo de Guadalupe, Zacatecas, y continuando con el de Guadalajara, expone los cuadros al riesgo de ser trasladados a un nuevo destino, sin que se sepa ni nadie pueda evitarlo.

Sin embargo, ese riesgo, errático y calamitoso, que conmocionaría al Gobierno de Jalisco y los habitantes de Guadalajara, podría conjurarlo la atingencia de su actual directora en segunda vuelta, la arquitecta Martelva Gómez Pineda, cuya experiencia y sensibilidad impedirán sin duda un atropello cuyo sólo intento haría bastante ruido en Jalisco y en México, generando una situación indeseable para todos en momentos como el presente, cuando lo que más urge es articular la conciencia cívica de los ciudadanos en todos sus flancos, uno de los cuales es la presencia armónica del patrimonio artístico e histórico de México.

Para fortuna de todos, el principio democrático ha ido permeando cada día más a la sociedad mexicana hasta el grado de evitar estropicios que en el pasado reciente solían quedar impunes.