Trazos del noveno arte

El heroísmo, cuestión de vida y muerte

Los héroes en las historietas son un ejemplo claro de la fuerza, de la voluntad, de lo impresionante y de lo que podríamos hacer los seres humanos con algunas habilidades extraordinarias, pero la verdadera pregunta hoy sería, si supieran que están destinados a salvar al mundo, pero morirán al conseguirlo, ¿aún así estarían dispuestos a hacerlo?

Antes ya les he mencionado que creo que los comics son una forma de contar algo que los humanos vieron hace tiempo y nadie ejemplifica esa realidad como Thor, héroe de Marvel Comics, el poderoso vengador, pero antes de ser un héroe dentro de las viñetas era uno de los dioses más adorados del panteón vikingo, el hijo del padre de todo, poseedor del Mjolnir, dueño del trueno y uno de los guerreros más fieros de todo Asgard, no es de sorprender que le rindieran culto a la par del gran Odín.

Reúnanse ante una fogata queridos lectores, es tiempo de viajar a las frías y gélidas tierras del norte para conocer el verdadero precio de convertirse en una leyenda, y el costo que tenía el heroísmo en la edad vikinga.

Al tener el conocimiento del universo entero Odín conocía que un gran guerra se avecinaba y en ella finalizaría el mundo, lo llamaban Ragnarok y el padre de todo buscó preparar a todos los guerreros posibles para este final, a pesar de su constante guerra con los gigantes de hielo que causaba constantes bajas, pero siempre destacaban las hazañas del dios del trueno quien siempre salía avante de todas las situaciones que enfrentaba.

Thor era el orgullo de Odín, su digno sucesor para reinar el palacio de Valhalla, la tierra de los dioses y de los hombres, pero en toda historia siempre debe haber tragedia por lo que las pitonisas dijeron a Odín que su hijo tendría la victoria más grande en el Ragnarok pero lo haría a costa de su vida, lograría vencer al Jörmundgander, la serpiente de Midgard (tierra de los hombres) la cual era tan grande que su cuerpo cubría toda la Tierra y en la guerra final la serpiente destrozaría ese mundo con su cuerpo.    

Thor vencerá a la serpiente, pero dará nueve pasos atrás y morirá”, dijeron las videntes al padre de todo. El dios del trueno a pesar de conocer el riesgo aceptó el reto, buscó en diferentes ocasiones vencer a esta serpiente antes de que se detonara el Ragnarok, toda una muestra del poderío del hombre y del símbolo de macho que representaba el dios del trueno.

Todos los héroes arriesgan su vida al enfrentar los peligros en las historias, pero son n pocas ocasiones en las que saben que se dirigen a un muerte segura, Thor en la mitología y en las Eddas no sólo conocía su final sino que lo aceptaba y sin dudar buscaba convertirse en una leyenda.

Para lograr enfrentar a su acérrimo rival y némesis designada desde su nacimiento, la serpiente Jörmundgander, Thor se preparó en diversas batallas, venció en sus diversas guerras a los gigantes de hielo, sobrevivió al reino del fuego y al gran Surtr, y su espada que podría cortar el universo entero con sus llamas, pero no lo logró solo su principal aliado es su martillo hecho por los maestros enanos Sindri y Brokk, y fue considerado la mejor arma de todos los dioses solamente equiparable con la lanza de Odín, Gungnir que simplemente es indescriptible el poder que tiene.

Antes de enfrentar a la serpiente de Midgard Thor se vio retado por un rey, quien lo reto a tres pruebas, esto para poder revelarle los misterios y la debilidad de su némesis, el dios debía beber de un cuerno hasta vaciarlo de un solo trago, el dios falló y los presentes lo abuchearon; después debía probar su fuerza y levantar la pata de un gato gigante, a pesar de su fuerza y sin el uso de su cinturón mágico el dios falló la prueba, sintiéndose menos hombre; finalmente debía pelear contra una anciana y derrotarla en combate al momento de tratar de batirse con ella el dios se sintió sin fuerza y perdió el balance perdiendo la pelea, Thor fue humillado, y no soportaba la vergüenza, fue entonces que el rey habló: “Thor, te pedí que bebieras del cuerno, pero no te dije que contenía toda el agua de los mares y no puedes beber toda el agua del mar; después te dije que levantaras la pata de este gato, pero no es un gato es la serpiente de Midgard y es tan pesada como el mundo mismo y no puedes cargar ese peso; finalmente te dije que lucharas con la anciana, pero ella es la vejez y por más que luches contra ella jamás podrás vencerla”.

El dios tuvo una nueva lección de vida, hay cosas que por más que lo busques y lo desees podrán cambiar, poco después inició el Ragnarok, y Thor debió enfrentar su destino, la lucha fue intensa y la serpiente dio mucha pelea pero el dios logró abatirla, su sangre cayó sobre el amo del trueno, mientras moría frente a él, la sangre recorrió si cara, y el dios comenzó a sentirse extraño, dio un paso atrás y comenzó a recordar sus victorias, otro paso y comenzó a pensar en sus derrotas, un paso más y recordó las palabras, “morirá al vencer a la serpiente de Midgard”, con cada paso que daba hacía atrás el dios perdía un poco de su vida, la sangre de la serpiente era veneno puro, y eso le ocasionaría la muerte, nueve pasos después el dios cayó en el hielo y su martillo dejó su mano, el heroísmo le costó la vida, una vida dedicada a la grandeza finalizó como se desarrolló con grandes hazañas.

Thor no sólo es recordado en los comics y recientemente en las películas, su leyenda trascendió hasta la actualidad ya que en el idioma inglés al día jueves se le denominó “Thursday”, el día de Thor, así que su leyenda está presente con nosotros una vez cada semana y quienes aún le rinden culto al dios beben una cerveza o aguamiel en su honor ese día, porque debemos recordar que hasta un dios reconoció que no puede con todo el peso del mundo.

 teodoro.santos@milenio.com