Templete

:Que lo que está en juego en Coahuila no es algo menor: si el PRI gana, evitará que en el Norte de México, al menos en Coahuila, no se de la alternancia y además permanecer en el ahora reducido club priista de los 5 estados en esa condición, junto con Colima, Campeche, Hidalgo y Estado de México, ya que antes de las elecciones del 5 de junio de este año eran 9, pero con la derrota de Durango, Veracruz, Tamaulipas y Quintana Roo se redujo a 5. 

:Que para el PAN el triunfo significaría cerrar en círculo azul el norte del País y lo más importante tener bajo su control lo que siempre han soñado, un presupuesto de más de 250 mil millones de pesos en los próximos 6 años, una nómina de miles de trabajadores, y tomar decisiones políticas, económicas y sociales para definir el futuro en unos de los estados más estratégicos y competitivos del País.

:Que el PRI de Coahuila es mucho más partido en cuanto a estructura, operación y movilización que sus adversarios, sin embargo dadas las condiciones del entorno le urge ir unido en torno a un perfil y dejar a un lado los egos y las posturas del todo o nada, ya que es la única manera de enfrentar un clima político adverso para los partidos en el poder. Por lo tanto le urge un método de selección de candidata o candidato  que propicie la unidad y no que la desmorone. 

:Que el PAN en Coahuila está tan seguro de ganar la gubernatura por el entorno político que le favorece, que de pronto todos los precandidatos se sienten con los merecimientos para ser el primer gobernador de la alternancia en el Estado. Ya incluso el Senador Luis Fernando Salazar pidió licencia para tratar de revertir su tercer lugar en las encuestas después de Guillermo Anaya e Isidro López. Esta ambición de los tres puede replicar el escenario de Torreón en la elección de 2013, donde tenían todo para ganar pero no les importó dividirse con el resultado que todos conocemos.


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