Templete

:Que ya muchos se preguntan si el hecho de convocar a una consulta abierta a las bases, en el caso del PRI para designar al candidato a gobernador por Coahuila, no será una forma sutil de engaño porque los dados ya están cargados hacia un aspirante. La pregunta debería ser distinta: ¿No será que otros de los aspirantes no han hecho “labor” al interior del partido con esas bases y por eso temen salir raspados en una consulta? ¿Y si esa consulta favorece a uno de los candidatos, el resto de los aspirantes quedará conforme y no sólo eso, se sumará a la campaña?

:Que ante la derrota sufrida por el PRI en el estado vecino de Durango, los analistas locales ya le advierten al tricolor coahuilense: “ponga sus barbas a remojar” porque la hazaña de la oposición se puede repetir en esta entidad norteña. Si se analizan las cosas de manera fría, tendría que pensarse que un aspirante tiene muchos años trabajando en el proyecto Coahuila, luego que su líder moral le dio la oportunidad de hacerlo. Lo que puede dejarlo en la banca no es una consulta a las bases, sino un derrape en la conducción, porque primero tendría que culminar una gestión sin errores garrafales. Y ahí está el meollo del asunto.

:Que el escenario se complica de una forma terrible cuando se piensa que en el PAN, agarraron vuelito con el impulso Durango y están esperanzados en remontar sus propias diferencias, por más que digan que no hay distanciamiento entre Marcelo Torres, Jorge Zermeño, Luis Fernando Salazar, Jesús de León y Guillermo Anaya Llamas. Entre el panismo coahuilense hubo “fuego amigo”, porque mucho se dudó de la capacidad de Torres Cofiño para sacar avante la elección en Durango y no sólo fue decoroso el papel, sino que ganó el estado para el PAN, claro, con un candidato que llevaba 12 años en campaña.

:Que la otra pregunta tiene qué ver con el futuro de Esteban Villegas, el ex candidato del PRI al gobierno de Durango. No se ve claro hacia dónde se encamina y si, al igual que José Rosas Aispuro, buscará en el futuro encabezar otra vez el proyecto priista para reconquistar la entidad. Nada hay peor que la derrota. Todo mundo recuerda al ganador, pero nunca al perdedor. Ayer luego de un tiempo más o menos prudente salió a decir que el PRI no impugnará la elección a gobernador, a pesar de que Ricardo Pacheco, el dirigente tricolor en Durango dijo varias veces que lo estaban analizando.


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