Templete

:Que pocos han escuchado a las esposas de José Rosas Aispuro y Esteban Villegas, ambos candidatos al gobierno de Durango, del PAN y del PRI, respectivamente. Y cuando se les escucha queda claro que ambas mujeres están convencidas de que sus maridos son gente honesta, generosa y bien intencionada. Ambos son padres de familia. En dos etapas distintas. 

:Que mientras Rosas Aispuro y su esposa Elvira ya viven casi solos, pues sus hijos mayores han emprendido proyectos de vida, Esteban y Marisol, son papás jóvenes con hijos muy pequeños. Vistos así de cerca, queda claro que los políticos no son de Marte o tienen un ADN distinto. Sufren cuando sus hijos se enferman, se van de la casa porque se casan o de plano tienen problemas en la escuela. Marisol y Elvira, tienen experiencia. Traen discurso, fueron presidentas del DIF y tienen carrera profesional. 

:Que Marisol y Elvira no son la típica acompañante del marido político, aunque les guste el bajo perfil. A la hora de votar, no sólo hay que ver la trayectoria y la propuesta. Hay que ver hacia las parejas de los políticos, el trato y educación que le dan a sus hijos más allá del ruido que provocan las mantas, los audios y las estridencias. 

:Que para los candidatos punteros queda claro que el porcentaje que definirá la elección es el 25 por ciento de ciudadanos que no han expresado su intención del voto en Durango. Ambos partidos políticos, sumando y restando ya saben de sus bases cuántos votos pueden jalar. Pero ojo: el 25 por ciento que está indeciso bien puede no salir a votar por campañas que han estado teñidas de acusaciones, arrebatos y difusión de materiales grabados. De flojera extrema.


templete@milenio.com