Templete

:Que  parece cosa de magia. Los políticos y servidores públicos cambian en cuanto los procesos electorales culminan. El 1 de junio funcionarios de SIMAS Torreón sostuvieron una reunión con vecinos de las Colonias La Estrella y Navarro. Acudió el gerente Xavier Herrera y su equipo. Se comprometió a que les llegaría por la mañana más presión de agua por un par de horas y que estaría mandando la pipa para surtir del líquido a los colonos.

:Que, sin embargo, desde el lunes 8 de junio, ya que pasaron las elecciones hay cero atención, muy poca presión y nada de pipa. Y, aunque no es su costumbre, los vecinos ya están pensando en cerrar calles como medida desesperada por la nula atención del gerente de SIMAS. Cuando menos convendría recordar que aunque este proceso electoral culminó los proyectos a largo plazo aún no culminan. Flaquísimo favor le hacen al “jefe” que tiene aspiraciones. ¿Ni así?

:Que las situaciones chuscas se siguen presentando en el departamento de Protección Civil de Torreón. La noche de este miércoles el personal encabezado por Alberto Porragas, acudió a atender una situación de emergencia por una fuga de amoníaco en avenida Juárez y calle 18. El problema surgió al momento de que el personal ingresó a la fábrica de hielo sin el uso adecuado de su vestimenta, esto, pese a que cada año la dependencia presume sus “disfraces de astronauta” en simulacros para enviar un mensaje de que se cuenta con todo el equipo.

:Que  los más equipados en el incidente, fueron los bomberos, quienes con su valentía, una máscara y tanque de oxígeno, pusieron orden a la situación sin medir que el amoníaco es una sustancia que no solo provoca intoxicación, también causa lesiones en la piel.

:Que  la tarde del miércoles en el distrito 05, por poco y el Instituto Nacional Electoral emite un “cheque en blanco” a la diputada electa Flor Rentería, luego  de que tras la entrega del acta que le da la mayoría de los votos la legisladora electa se “hizo bolas”. Foto aquí, foto allá y Rentería no firmó el documento. Tampoco su suplente. Ya se iban cuando la gente del INE puso orden. “La firma”, gritaron y Flor, entre apenada y contenta firmó.


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