Templete

:Que al interior del Partido Acción Nacional (PAN) el “trasvase” de Fernando Macías Anaya al PRI tiene lecturas muy malas y se pone en entredicho la fortaleza de uno de sus líderes morales Guillermo Anaya Llamas, por cierto, tío de Fernando. Ya miembros de su grupo han expresado su malestar porque no se guardan las formas y tampoco hay atención de Anaya Llamas. En el caso de Macías Anaya se le permitió contender por una candidatura a una diputación, ganó la contienda y luego se le “bajó” de la misma para que una mujer ocupara el cargo a fin de cubrir la cuota de género. Fue un proceso descuidado, sí y se han lesionado intereses de personajes que más allá de llevar al PAN al triunfo, prefieren defender lo suyo.

:Que mientras el grupo de Guillermo Anaya Llamas se disuelve por la falta de dirección de su creador, en el partido de enfrente los priistas encabezados por David Aguillón, siguen seduciendo a los panistas. Esta vez, a Macías Anaya, le siguieron Carlos Romo, quien buscaba una diputación por la vía pluri en el blanquiazul y Luis Eduardo Guerrero, dirigente del comité juvenil. También se critica a Jesús de León Tello, porque hasta ayer Macías, había sido una especie de operador político y estuvo en su planilla como aspirante a regidor.

:Que el Secretario de Educación de Coahuila Jesús Ochoa demostró que no es un caballero o lo “agarraron” en sus cinco minutitos de no me “bajo del ladrillo”,  el asunto es que mandó por un tubo –por no decir más feo- a un directivo de una empresa a nivel nacional, perfectamente identificado, quien intentaba saludar a su “majestad”. Simplemente mandó decir que no conocía a ese personaje y se negó a recibirlo. Ni el gobernador Rubén Moreira, ni el Secretario de Gobierno Armando Luna se ponen tanto sus “moños”. Son más sencillitos y más educados.

:Que un lagunero Sergio Uribe, ex diputado, fue quien promovió el premio de periodismo en la pasada legislatura para homenajear a sus ex compañeros de profesión. Sin embargo, ese dato pasó de noche para los diputados del actual Congreso de Durango porque no se aseguraron que la convocatoria, ya en vigencia, se hi-ciera llegar a los periodistas laguneros. Se quedó en la capital. El desaire incomodó a muchos comunicadores, que con ello refrendaron su idea de que “los duranguitos” no quieren a los laguneros. Como sea algunos legisladores intentaron resarcir del daño, organizaron festejo en la región a manera de protesta y dos de los diputados priistas Julio Ramírez y Pablo César Aguilar, corrieron a la celebración, pero a la capital. ¿Recibieron línea?


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