Templete

:Que creer en casualidades en la política es absurdo. Cada vez que el presidente municipal Miguel Ángel Riquelme refiere que bajó la violencia en Torreón se suscita un asalto a un restaurante. Esta vez le tocó al Tío Taco. No se trata de robos al azar, hablamos de “golpes” bien planeados, porque les quitan a los encargados el producto de las ventas del fin de semana, eso refiere que alguien está dando el “pitazo” y hay una buena estructura. Como siempre quienes delinquen van 10 cuadras adelante del desfile.

:Que para las autoridades de Gómez Palacio el pintar la ciudad de blanco y borrar el grafiti de las paredes de comercios, infraestructura urbana y monumentos es muy complicado, porque apenas borran y llegan los “angelitos” a pintarrajear. No se ha podido emplear la pintura antigrafiti porque es muy cara, pero el dato duro es que los jóvenes inquietos, se supone “ninis”, encargan las latas de pintura que emplean por internet y tampoco es muy barata que digamos, lo que destruye la tesis de que estos chavos no tienen lana. Pepe Campillo asegura que la campaña seguirá, “a ver quién se cansa primero” y que los auténticos artistas están bien identificados por la presidencia municipal.

:Que “del plato a la boca se cae la sopa”. De todos los dizque “abanderados” a una candidatura priista por una diputación la que realmente peligra es la de Chema Fraustro por el desaseado asunto de los maestros y sus protestas. Tuvo que entrarle el gobernador Rubén Moreira para, otra vez, intentar planchar el asunto como mediador. Sin embargo, hasta el cierre de esta columna no se sabía si ya se habían juntado no con los líderes sindicales –ya muy cuestionados por cierto- sino con los líderes morales del movimiento. No es lo mismo.

:Que alguien del consejo de cultura y educación de Torreón tuvo la brillante idea de querer correr a los viejitos de la Plaza de Armas. Sí, los mismos que levantó hasta las nubes el colombiano Jorge Melguizo, cuando habló de los espacios públicos conquistados por la sociedad. Por supuesto, que enmedaron la plana. Melguizo y Suhayla Bazbaz son como una Coca Cola en el desierto. Y que me perdonen por la comparación, pero sus reflexiones son tan simples que refrescan y alejan de la complejidad intelectual de algunos “asesores”, además le quitan lo “fresa” al movimiento educativo y cultural.

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