Templete

:Que Eduardo Castañeda en la sesión del Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada (CLIP), celebrada en el Restaurante Tio Riki, el pasado 10 de diciembre, pasó un momento bochornoso. Resulta que, como es su costumbre, estuvo criticando a las autoridades municipales salientes  y a las entrantes por el cobro de impuestos para 2014. No se percató que estaba el alcalde entrante Miguel Ángel Riquelme Solís desayunando. Riquelme se paró de su lugar y se ubicó justo detrás de Castañeda. Los socios del CLIP que lo vieron, le hacían señas a Castañeda para que se guardara sus comentarios, pero Castañeda, seguía y seguía.

:Que cuando Castañeda se dio cuenta de la presencia del alcalde electo puso cara “de circunstancia” e “invitó” a Riquelme a acompañarlos a la mesa del CLIP. Invitación que fue aceptada por el alcalde electo. Es una conducta típica de algunos empresarios, frente al micrófono exhiben toda su dureza contra las autoridades y cuando ya les pueden decir sus “cositas” en vivo y a todo color, cambian el tono. Pasa todo el tiempo.

:Que existe un deseo extremo en Durango por “proteger” a Carlos Contreras Galindo en el Congreso del Estado. Al legislador lo excluyen de las “preguntas” complicadas y también de los temas: por ejemplo, de la Ley de Protección y Bienestar Animal. Existe una corriente anti-tauromaquia en la capital que ha polarizado a quienes están a favor. Contreras se hace a un ladito para no quedar mal y sueltan al ruedo a otros legisladores para que opinen. ¿Cuál es la razón de esa sobreprotección? Evitar el golpeteo para el presidente de la Gran Comisión, quien por cierto, quiere ser legislador –sí otra vez- pero federal. Muy bonito el columpio.

:Que a Víctor Aldape, el propietario de la empresa Intelliswicth, se le hicieron pocos días los que suspendieron al tesorero de Torreón Pablo Chávez Rossique. “Debieron suspenderlo de por vida y mandarlo a la Luna”, dijo en entrevista con Milenio Diario Laguna. Ya antes, en la cima del enojo porque no le habían liquidado la deuda del municipio con la empresa, Aldape había calificado a Chávez con un calificativo muy colorido. Chávez ni se inmutó, al parecer.