Templete

:Que muchos fans de Enrique Martínez y Martínez apuestan a que el ex gobernador de Coahuila en efecto dejará la SAGARPA pero para asumir una responsabilidad más seria y lo atribuyen a la cercana relación que tiene con el presidente Enrique Peña Nieto desde que éste figuraba como gobernador en el Estado de México. Fue, es público y sabido, su asesor en asuntos políticos durante un buen tiempo. Lo están desaprovechando, dicen, en esa secretaría.

:Que toda la clase política acudió a respaldar a Eduardo Olmos Castro en lo que fue su último informe de gestión gubernamental. Otros personajes declinaron la invitación, pero los priistas, simpatizantes o no, estuvieron en señal de apoyo. Sus detractores siguen pensando que tuvo todo para ser el mejor alcalde, no sólo quien tomó la decisión, muy delicada, de deshacerse de los policías ligados al crimen organizado.

:Que a quien no le fue muy bien que digamos durante el informe de Eduardo Olmos fue al tesorero Pablo Chávez Rossique, protagonista de varios tropiezos verbales que ubicaron en situación comprometedora a su jefe, a Chávez Rossique le acorralaron algunas ciudadanas con reclamos. A Chávez no le quedó más remedio que replegarse.

:Que hacen falta enlaces reales del Gobierno de Coahuila con La Laguna. Quienes se supone deberían operar en la región para enlazar, informar y “planchar” los problemas se mantienen en un perfil tan bajo que nadie sabe bien qué hacen. No operan, así de simple. Se ha llegado al punto de querer revivir a la secretaría de desarrollo regional, aunque en su tiempo fue denostada.

:Que para el gobernador de Coahuila el control del congreso es más importante que las presidencias municipales por lo que significa en la aprobación de la ley de ingresos y presupuesto de egresos en la segunda mitad del sexenio donde se determina el candidato tricolor a la gubernatura.