Templete

:Que algunos entienden la postura crítica de Armando Plata en relación al SIMAS de Torreón. El Auditor Superior del Estado de Coahuila, dicen, intenta guardar distancia del escándalo y también de las posibles consecuencias (¿detenciones?) de los malos manejos. Alguien tiene qué pagar los “platos rotos”. Sin embargo, se cuestiona a Plata no haber informado antes de las irregularidades en esta paramunicipal.

:Que las malas lenguas advierten que Jericó Abramo Masso hizo una jugada que no salió muy bien en el ámbito electoral para provocar que uno de sus rivales en el camino a la gubernatura se quedara fuera. Al parecer, operó para que el candidato a la alcaldía de Saltillo Fernando de las Fuentes no ganara la elección. Anticipaba que otro posible contrincante no ganaría la elección en Torreón. Pero la sorpresa fue que borró a un rival y el rival más débil sorpresivamente ganó. Otro factor: hubo soberbia en el “Diablito”.

:Que en el Aeropuerto de la Ciudad de México desfilan personajes laguneros casi a diario. Ayer el futuro Secretario del Ayuntamiento de Torreón Jorge Luis Morán Delgado acudió a la capital para entrevistarse con expertos en el tema de la recuperación del tejido social, luego que como parte de su responsabilidad asumirá también esa área. Morán, sin embargo no canta victoria porque en el camino muchas cosas pueden pasar.

:Que en un ligero ejercicio mental poca gente recuerda los nombres de los tesoreros de Saltillo, Monclova o Piedras Negras, pero en Torreón eso no sucede. Pablo Chávez Rossique es más “popular” -por lo conocido, no por lo simpático- que su propio jefe. Y todo porque el personaje en cuestión ha sido muy protagónico e imprudente. Ha generado innecesarias confrontaciones con empresarios, habría que recordar también el tema del aeropuerto, cuando cerró las tiendas y provocó que la administración quedara en el ridículo. Realmente poco se logró con esa medida. Se espera que el tesorero entrante sea más discreto y prudente.

:Que otro personaje lagunero que circulaba por el Aeropuerto de México fue el senador panista Luis Fernando Salazar, quien se dirigía a Monclova para solventar algunos compromisos. A pesar de las prisas se dio el tiempo de ofrecer a sus paisanos un buen trato en la “capirucha”.