Templete

:Que bajo la iniciativa de “Mujeres salvando mujeres” y el DIF de Gómez Palacio agrupaciones que apoyan la causa de personas que luchan contra el cáncer de mama, durante el martes, miércoles y jueves se desarrolló la campaña Pink Power en la que mujeres, empresarias, sobrevivientes del cáncer, líderes de opinión, promotoras culturales y profesionistas fueron fotografiadas por el fundador de Bella, Martín Gavica Saenz. El “Ejército Rosa” pretende recordarle a toda la población que la muerte acecha a causa de este mal en cada rincón si no se previene a tiempo.

:Que Torreón está no sólo contaminado por las actividades delictivas y el crimen organizado, el germen más peligroso es el que pretende desalentar las acciones de ciudadanos ocupados y no sólo preocupados por recuperar los espacios perdidos. Al parecer, que otros personajes puedan mover y convocar a la población a encabezar acciones ya sea contra la inseguridad o bien de limpieza generaron sentimientos de encono. Se palpa una sola cosa en los detractores: envidia. Y la están “paseando” en los medios nacionales.

:Que las declaraciones de Armando Plata, auditor superior del Estado de Coahuila en torno al escándalo Simas sorprenden porque vienen de “casa”. Esta vez la parte oficial no puede desestimar al auditor: dice que la partida presupuestal destinada para la auditoría es insuficiente para lograr el cometido de calidad y confiabilidad; además de que es una excusa trillada que se argumente que la revisión se limitará al 2011 por cuestiones de tiempo. Por otro lado, se argumenta que “alguien” sugirió a los despachos interesados en realizar tal revisión que se abstuvieran, para no sufrir desprestigio. Tan mal están las cosas.

:Que el Colegio de Contadores Públicos ya emitió su opinión. El Despacho que realizará la auditoría a Simas no está integrado en ningún colegio y la revisión no será válida ante el SAT por este detallito.

:Que algunos analistas comparan lo que sucede en Torreón con lo que vivió el ex gobernador de Coahuila Humberto Moreira. Uno de sus colaboradores, Javier Villarreal, huyó con el dinero y quien cargó con el desprestigio y los platos rotos fue el jefe. Se preguntan si se repetirá la historia en Torreón.