Meza de Redacción

“¿De dónde sacamos mujeres para la paridad?”

Aunque hace 62 años las mujeres obtuvimos el derecho al sufragio, y aunque la paridad es hoy una realidad legal, todavía las mujeres debemos obligar al patriarcado al ejercicio de nuestros derechos políticos, en lugar de que éstos fluyan sin obstáculos, ya que el machismo sigue vigente en todos los partidos políticos.

Un argumento que se escucha frecuentemente por estos días en partidos de todos los colores, es: "¿Y de dónde voy a sacar tantas mujeres para cumplir con la paridad en todos los cargos de elección del año próximo?"

Pues sí, las mujeres seguimos en desventaja frente a los hombres en materia de derechos políticos. La fecha del inicio del voto de las mujeres puede parecer lejana, pero no lo es. 62 años son pocos, comparados con el arranque del sufragismo en el país.

La historia oficial nos dice que el 17 de octubre de 1953 el presidente Ruiz Cortines otorgó a las mexicanas el derecho al voto, como un patriarca magnánimo. Pero la lucha de las mexicanas por el derecho al sufragio viene desde la creación misma de México como nación, sólo que fue invisibilizada por la historia gubernamental.

Desde 1824, las zacatecanas reclamaron la ciudadanía como consecuencia de su participación activa en la lucha por la independencia. Después, en 1887, la periodista Laureana Wright encabeza la lucha por el derecho al voto desde "Las violetas del Anahuac", primera revista feminista en la historia de nuestro país. Este mismo reclamo fue emitido por el grupo "Las admiradoras de Juárez" a principios del siglo XX.

En el desarrollo y triunfo de la revolución mexicana, el papel de las mujeres fue mucho mayor que el de simples Adelitas que iban detrás de sus hombres echando tortillas. Soldadas, periodistas y estrategas, exigieron ser consideradas como ciudadanas en el proceso de reconstrucción nacional. Encabezadas por Hermila Galindo, las revolucionarias reclamaron el derecho al sufragio, pero los constituyentes les dijeron: "¿Qué creen? La constitución garantiza el derecho al voto de LOS mexicanos, no dice nada de LAS mexicanas". Y otra vez, fuera.

La lucha no cesó ahí. En 1920, las yucatecas consiguieron el derecho al voto, y en los siguientes cinco años lo hicieron las potosinas y las chiapanecas. Desde luego, no fue fácil. Se requirió de amplia organización, del apoyo de hombres democráticos como Felipe Carrillo Puerto y de mucha fuerza para soportar descalificaciones, humillaciones y hasta amenazas de muerte.

Después de una ardua batalla librada en todos los frentes (incluso contra los izquierdistas, que en 1920 expulsaron del Partido Comunista a Concha Michel por pedir el sufragio); el 17 de octubre de 1953 se publica en el Diario Oficial de la Federación la reforma al artículo 34 constitucional, que establecía: "Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos reúnan además los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años de edad, siendo casados, ó 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir".

Antes que México, el sufragio femenino se había legalizado en múltiples países de América Latina, incluso en democracias aparentemente más débiles como Jamaica, Trinidad y Tobago, San Vicente y Haití. El derecho de las mexicanas al voto se instaura casi al mismo tiempo que en Pakistán, Siria y Vietnam. Como se ve, México cedió ante este derecho no por ser progresista, sino porque a la par de la lucha interna de las mujeres, la nación estaba quedando muy mal frente el resto del mundo.

Así, en la cola cronológica de los países más avanzados del Planeta, en 1954 en México se elige a la primera diputada federal (Aurora Jiménez), en 1958 a la primera diputada de oposición (Macrina Rabadán, por el Partido Popular Socialista), en 1964 y 1967 a las primeras dos senadoras (Alicia Arellano y María Lavalle), en el 79 a la primera gobernadora (Griselda Álvarez Bravo), en 1988 a la primera senadora de oposición (Ifigenia Martínez) y en 2004 la primera y única gobernadora de oposición (Amalia García -Rosario Robles fue interina-)

Esta lucha debe seguir en todo el mundo, sobre todo en países en donde todavía las mujeres tienen el voto prohibido o condicionado, como Arabia Saudí, Bután (un solo voto por familia), Brunéi, Líbano (para votar, se pide a las mujeres un certificado de estudios y a los hombres, no) Omán (sólo personas elegidas por el gobierno, quien elije casi exclusivamente a hombres) Vaticano (nada más pueden votar los cardenales, que según sus cláusulas sólo pueden ser hombres)

Ante la pregunta misógina que cuestiona ¿de dónde saldrán tantas mujeres para cumplir con la paridad al elegir a la futura gobernadora (o gobernador) diputadas locales, presidentas municipales, síndicas y regidoras? La respuesta es: De las bases de cada partido, de ahí de donde hasta ahora no les habían permitido salir el patriarcado, el techo de cristal, el velo de la igualdad y las dobles y triples jornadas. Saldrán de comités barriales y comunitarios, de las coordinadoras de porras, de las instancias municipales de las mujeres y de los sistemas DIF municipales.

@taniamezcor  
FB: Tania Mezcor