Meza de Redacción

Ser indígena es ser pobre

La aseveración anterior no causa ninguna sorpresa, ni descubre el hilo negro, es por ello que tal sentencia se vuelve aún más alarmante: Hemos naturalizado la idea de que ser pobre es una forzosa condición de ser indígena. No poder imaginar a las y los indígenas sin la pobreza refuerza la discriminación.

Con miras al fortalecimiento de la cooperación internacional para la solución de los problemas que enfrentan los pueblos indígenas en temas como los Derechos Humanos, el medio ambiente, el desarrollo, la salud y la educación, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció en 1994 el 9 de agosto como el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas. Este año el tema central de la conmemoración es “Acortando las diferencias: Aplicación de los derechos de los pueblos indígenas”.

De acuerdo con la ONU, este tema de 2014 se pensó para centrar la atención en acortar las diferencias y hacer efectivos los derechos de los pueblo indígenas. Con este lema, se resalta la importancia de la realización de esos derechos mediante la puesta en práctica de políticas y programas a nivel nacional e internacional, en las que colaboren los gobiernos, la ONU, los pueblos indígenas y todos los sectores involucrados.

En nuestro planeta existen más de 5 mil pueblos indígenas, que agrupan a 370 millones de personas del total de la población mundial. De ese total, 50 millones viven en América y constituyen el 12% de los habitantes del continente, de manera general, pero en algunas naciones alcanzan porcentajes de entre el 60 y el 80 por ciento del total nacional.

A pesar de que se reconoce la importancia de los pueblos indígenas en la humanidad, como depositarios de la diversidad cultural y como principales conservadores de la diversidad biológica del planeta, no por ello han dejado de ser tradicionalmente discriminados por el poder hegemónico y su pensamiento dominante. Gran parte de los pueblos indígenas del mundo comparte una problemática común en cuanto a la violación, falta de reconocimiento y aplicación efectiva de sus derechos, con lo cual se constituyen en un grupo poblacional altamente vulnerable.

Lo más terrible de la discriminación contra las poblaciones indígenas es que aunque apenas representan el 5% de la población mundial, constituyen el 15% de la población más pobre. Se trata sin duda del innegable proceso de la indigenización de la pobreza.

Entre los datos más relevantes que la Organización de las Naciones Unidas presenta sobre la marginación a las y los indígenas, se encuentra precisamente la pauperización. Los pueblos indígenas siguen siendo los más numerosos entre la población pobre, analfabeta y desempleada. Además, al alarmante porcentaje del 15 % de los pobres del mundo, se suma el hecho de que representan la tercera parte de los 900 millones de indigentes de las zonas rurales.

Otro lastre con el que cargan es el de la injusticia perpetua. Los pueblos indígenas padecen las consecuencias de la injusticia histórica reflejada en la colonización, la desposesión de sus tierras, territorios y recursos, la opresión y la discriminación, así como la falta de control de sus propios modos de vida. Aún en los países desarrollados, los pueblos indígenas casi invariablemente están a la zaga de la población no indígena en la mayoría de los indicadores del bienestar.

Desde el punto de vista de las Naciones Unidas, ser indígena es ser pobre. Estudios de las condiciones socioeconómicas de los pueblos indígenas de América Latina demuestran que ser indígena equivale a ser pobre, aun cuando hayan podido acumular capital humano (es decir, oportunidades de educación o capacitación), no pueden convertirlo en ganancias significativamente mayores, ni reducir la pobreza que los diferencia de la población no indígena.

En el apartado correspondiente a América Latina, el informe de la Organización de las Naciones Unidas dice sobre la condición de las poblaciones indígenas en México, que los índices de pobreza entre los indígenas mexicanos son 3.3 veces más altos que entre el resto de la población. Los ingresos de las y los trabajadores indígenas promedian sólo la mitad de los de trabajadores no indígenas, debido en gran parte a factores como la discriminación y la calidad de la enseñanza recibida en las escuelas, porque hay una notable diferencia entre el número de años que estudia la niñez no indígena y la indígena.

Respecto a estadísticas de salud existen 6 años de diferencia en la esperanza de vida entre los indígenas y los no indígenas. La mortalidad infantil sigue siendo 70% superior entre las comunidades indígenas, a pesar de las mejoras logradas en los últimos 40 años. La desnutrición entre las niñas y niños indígenas duplica la que se registra entre las y los no indígenas.

Para visibilizar toda la problemática padecida por las poblaciones indígenas, resulta fundamental un Día Internacional en el que podamos hacer consciencia mundialmente de la inmensa opresión que se padece al ser indígena, sin contar que a la condición de marginación por etnia, se suman otras exclusiones como el ser mujer, ser niña o niño, pertenecer a la adultez mayor, poseer una orientación sexo genérica no heterosexual o vivir con una discapacidad, entre otras muchas y dolorosas condiciones de excluyentes más.

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