Meza de Redacción

Diversidad sexual: Lo que Stonewall nos enseñó

Este fin de semana tuvo lugar 39ª marcha histórica del orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Transvesti, Transexual, Intersexual (LGBTTTI) de nuestro país, con características de enfrentamientos con organizaciones antiderechos que pocas veces se habían visto, incluso en los primeros años de su emisión.

El grupo denominado "Fuerza Nacional México", quien se pronunció contra los derechos de la ciudadanía LGBTTTI, intentó agredir a la marcha del orgullo, y un grupo de anarquistas salió en defensa de quienes marchaban por la diversidad sexual. La policía de la Ciudad de México intervino, pero tuvo el desatino de detener a integrantes del grupo anarquista, en vez de impedir las agresiones antiderechos por parte del grupo ultraconservador. Evidentemente tenían la indicación de no atacar a quienes "lucieran" como ciudadanía de la diversidad, pero nada les dijeron de no prejuzgar a quienes tuvieran "look" anarquista. ¡Nos falta tanto para que el poder se ejerza sin ningún prejuicio!

En apariencia, las causas del conflicto no provinieron del gobierno, pero sí del poder. Al final de cuentas, la pertenencia a la comunidad LGBTTTI sigue considerándose una transgresión a lo establecido, y como tal lo miran quienes gobiernan, aunque pretendan ser muy incluyentes.

A cuarenta y ocho años del hecho que generó la visibilidad mundial del "Gay Power", resulta fundamental que quienes forman parte del movimiento por la diversidad sexual, hagan un análisis histórico de las enseñanzas generadas en la célebre "Batalla de Stonewall".

Era el último fin de semana de junio de 1969, en el Village de Nueva York. Desde hacía varios meses, la policía local cometía agresiones discriminatorias contra las y los clientes asiduos al bar Stonewall Inn. El motivo era que quienes acudían a este popular sitio de la Christopher Street, eran personas con una preferencia homosexual.

La noche del 27 y la madrugada del 28 de junio, la policía se mostró más agresiva y homofóbica que otras ocasiones. Los integrantes del cuerpo policiaco newyorkino entraron violentamente al Stonewall y, sin motivo alguno, agredieron e intentaron detener a las personas que se encontraban en el bar.

Por primera vez en la historia de esa ciudad, lesbianas, homosexuales, transexuales y transgéneros confrontaron a sus agresores. Hartos de la violencia infundada y conscientes de la superioridad numérica ante la policía, los asistentes al Stonewall se enfrentaron a las autoridades, respondieron a los golpes, se amotinaron en el ahora célebre bar, e iniciaron la resistencia civil que duró tres días en Nueva York y que culminó con la victoria de la comunidad LGBTTTI.

En 1985, el día de la conmemoración de la batalla del Stonwall Inn, fue decretado mundialmente como el día del Orgullo Gay. Desde entonces y hasta la fecha, en la mayoría de los países del orbe el 28 de junio es aprovechado para llamar la atención sobre las inequidades sociales y las agresiones en contra de la diversidad sexual.

De acuerdo con información presentada por el Colectivo Letra S, la principal causa de discriminación en México es la preferencia no heterosexual. La agencia informativa "Notiese" revela que en nuestro país, el 71 por ciento de los jóvenes no apoyaría los derechos homosexuales y el 66 por ciento de las y los mexicanos no compartiría el techo con una persona homosexual.

Por si confrontar cotidianamente a la homo, lesbo, bi y transfobia fuera poco, hoy la población LGBTTTI mexicana enfrenta un nuevo obstáculo, que otros grupos sociales hemos tenido que sortear cuando comenzamos a ganar derechos: La infiltración, la cooptación política, el intento de los partidos por capitalizar el cada vez más creciente capital simbólico de la ciudadanía no heterosexual, y el exponencial surgimiento de organizaciones "no lucrativas y apartidistas" que aparecen de pronto en cuanto se logra la asignación de recursos públicos o privados para trabajar el tema.

Al igual que el día de la mujer, el día del agua o el día del libro, el día del orgullo por la diversidad no es una fecha para celebrar. Se trata de espacios y tiempos para atraer la atención mundial sobre la discriminación hacia quienes piensan y viven distinto de lo socialmente aceptado. Además, es una ocasión para recordar a las víctimas de la intolerancia, impuesta por los que temen tanto a sí mismos, que descalifican y agraden a quienes se atreven a vivir en libertad. Y hoy, se suma también la necesidad de denunciar a quienes quieren lucrar con el activismo de la diversidad.

Así pues, ahora más que nunca el movimiento LGBTTTI mexicano necesita retomar las enseñanzas de Stonewall, aquellas que les mostraron como la unión les dará la fuerza para vencer, tal vez ya no el ataque frontal del gobierno, pero sí de las otras formas sutiles que suele utilizar el poder, en su rapacidad por apropiarse de la lucha honesta de sectores ciudadanos que avanzan cada día en la construcción de sus derechos.

@taniamezcor  
FB: Tania Mezcor