Meza de Redacción

El cáncer de mama: Una cuestión de género

El pasado 19 de octubre se conmemoró el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, enfermedad mayoritariamente femenina. En esta fecha se insiste en que un diagnóstico a tiempo es la mejor solución para las pacientes.

Aunque el cáncer de mama puede ser de los más fáciles de tratar si se detecta a tiempo, es la segunda causa de muerte de las mexicanas, debido a la baja autoestima con que las mujeres hemos sido educadas, al ser tratadas (por los demás y por nosotras mismas) como seres de segunda cuya salud es intrascendente.

Cada 30 segundos se diagnostica un cáncer de mama en el planeta. En México es la segunda causa de muerte en las mujeres, después de las enfermedades cardiovasculares. Se estima que aquellas que padecen esta enfermedad pierden 21 años potenciales de vida, debido a que el promedio de edad en que mueren por este mal es de 57 años, mientras que la esperanza de vida de una mujer sana es de 78 años.

Muchos de los casos de cáncer de mama son asintomáticos y sólo puede evidenciarse la enfermedad con la mamografía o ecografía de mama, por ello, es importante que se realicen chequeos médicos continuos. En el caso de las mujeres menores de 40 años, pueden realizarse ecografías, y a partir de esa edad, mamografías. A diferencia de otros, este cáncer es totalmente detectable y se puede prevenir a tiempo si estamos al tanto de los síntomas y mantenemos un programa permanente y sistemático de autoexploración a partir de los 20 años.

Actualmente la tecnología permite realizar revisiones completas de mama en pocas horas. Además, lo que antes podía considerarse como una enfermedad con pena de muerte, hoy puede eliminarse si se detecta a tiempo.

La ciencia está en constante búsqueda de vacunas y remedios que puedan acabar con el cáncer de mama. En Estados Unidos, científicos del Instituto de Investigación Lerner de Ohio, dicen haber encontrado una vacuna que podría inmunizar al cuerpo humano en el desarrollo de tumores de mama. Sus estudios preliminares arrojaron como resultado que una única dosis de la inmunización evitó el desarrollo de tumores y al mismo tiempo inhibió el crecimiento de los tumores ya existentes.

Desde luego todo ello tiene un costo económico, a veces alto y a veces bajo, pero siempre inaccesible para las familias que sobreviven con lo indispensable para comer y que en el fenómeno de la feminización de la pobreza deciden destinar sus pocos recursos en acciones que familiarmente benefician más a los hombres que a las mujeres.

Así pues, aun cuando la información existe, el mensaje no llega hasta las destinatarias debido al escaso compromiso gubernamental en todo el mundo con la salud de las mujeres, al autoengaño basado en el “a mí no me va a pasar” y en el arraigado aprendizaje de las mujeres de ubicarnos a nosotras mismas y a nuestros cuerpos en el último lugar de nuestras prioridades.

Paren las prensas:

En esta semana, el periodista Alejandro Gálvez del medio digital www.elportalenred.com entrevistó al hombre que fue impuesto en la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo. Más allá de la pena ajena, las respuestas de José Alfredo Sepúlveda Fayad respecto del matrimonio entre personas del mismo sexo son, por decir lo menos, peligrosas.

Sobre dicho tema, el neófito en derechos humanos dijo: “Se tienen que reglamentar algunas relaciones humanas, no solamente éstas, porque tienen efectos patrimoniales de otro tipo, yo no me atrevería a decir que es un matrimonio, puedo pensar que puede haber alguna contratación específica para este tipo de casos, en donde analice muy bien, por qué lo quieren hacer sin causar problemas a la sociedad”.

-“¿No debe tener la figura de matrimonio?” -preguntó el periodista-

- “Pues no, tenemos que ver cuáles son los beneficios, qué causa en la sociedad, si mejoran, empeoran, se conserva igual, si se protegen derechos de minorías o es un derecho que se puede hablar que es también de las mayorías”.

¿Qué tal el nivel de nuestro Ombudsperson hablando de derechos de las minorías y derechos de las mayorías? Pero lo peor es cuando dice: “Yo no me atrevería a decir que es un matrimonio” (Hombre, ¡no sea tímido y atrévase! porque se trata de un derecho humano indiscutible y por si usted no se había percatado, el cargo en el que lo impusieron se trata de eso, de defender los derechos humanos).

“Tenemos que ver los beneficios”. No, no tenemos que ver ningún beneficio o maleficio. Usted no está aquí para discutir la viabilidad de los derechos ganados, establecidos en tratados internacionales y firmados por México, está aquí para hacerlos valer.

¿Para eso se prestó a ensuciar un proceso de elección que era de la sociedad civil organizada y no del gobierno? ¿Para andar demostrando a cada momento que no tiene ni idea del tema? Si en verdad quiere legitimarse, comience por tomar un curso introductorio sobre qué y cuáles son los derechos humanos.

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