Meza de Redacción

7 años de la Interrupción Legal del Embarazo

Este 24 de abril cumple siete años la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en la capital del país. Siete años de salvar las vidas y garantizar los derechos humanos de las mexicanas.

116 mil 537 interrupciones se efectuaron de manera gratuita desde su aprobación en 2007, hasta el 28 de febrero de 2014. 73% de las mujeres que hicieron uso de la ILE radican en el Distrito Federal, y el resto acude hasta esa ciudad en busca de los derechos que en sus entidades le son negados.

Hoy, el D.F. es el único lugar del país con esta legislación progresista, aunque una pequeña luz de esperanza se mira para los Derechos Humanos de las Mujeres en Guerrero, luego del terrible caso de Adriana, indígena tlapanaeca que estuvo encarcelada durante siete años, por un aborto espontáneo que tuvo a los siete meses de gestación. Tras el escándalo mediático, la clase política guerrerense parece presentar la suficiente sensibilidad para legalizar las interrupciones de embarazos en aquella entidad.

Guerrero podría ser ahora la segunda entidad, luego de que hace siete años, con la instauración de la Interrupción Legal del Embarazo en el D.F. (característica de las sociedades más progresistas del planeta) las activistas anhelábamos poder ir incidiendo en los congresos locales para impedir que las mujeres del interior de la república siguiéramos en el Medioevo, en contraposición con la modernidad respirada en el Distrito Federal.          

En aquel 2007, meses después de la implementación de la ILE, la ofensiva oscurantista llegó fuerte. Desde ese entonces, 17 entidades federativas han protegido la vida “desde el momento de la concepción” (sic) por lo que han metido presas a mujeres que abortaron clandestinamente, no únicamente por ejercer un derecho humano universal, sino inclusive por negarse a tener un hijo producto de una violación, o porque ni siquiera sabían que estaban embarazadas y, haciendo labores domésticas en casa, movieron muebles pesados que les produjeron lo que para ellas era un extraño sangrado, por lo cual fueron al hospital y de ahí, a la cárcel.

Sin embargo, entre estas terribles historias de la inquisición, se mira la gran celebración por el séptimo aniversario de la ILE. Así pues, a siete años de que fueran aprobadas las reformas a la Ley de Salud y al Código Penal del DF, en la Ciudad de México hoy se puede probar con datos duros que, contrario a lo que dicen las asociaciones anti-derechos, quienes más interrumpen su embarazo no son las “pubertas alocadas de la secundaria y la preparatoria que buscaban seguir con su vida indecente”, sino las mujeres de 18 a 34 años, que ya cuentan con otros hijos y que poseen un nivel de estudios de entre la preparatoria y la universidad.

Otro mito que se rompió, fue el de pensar que las mujeres que abortan lo ven como algo sencillo y que seguramente lo volverán a hacer cuando de nueva cuenta queden embarazadas, pero las estadísticas arrojan sólo un dos por ciento de reincidencia. Además, de todas las mujeres que han hecho uso de la ILE en el D.F. en estos siete años, el 75.6 por ciento, son católicas.

Sobre la experiencia de todos estos años de la Interrupción legal del Embarazo en la capital de México, Sara Lovera, la periodista de género más destacada del país (incluso candidata al Premio Nobel de la Paz, junto con otras 999 mujeres de todo el mundo) ha expresado: “No podemos establecer fehacientemente cuántas vidas fueron salvadas en el Distrito Federal, pero sí sabemos que hay 47 millones de  mujeres que mueren cada año a causa de abortos inseguros y que ello suceden en países de legalidad restringida. Y que es una fortuna que en el Distrito Federal, ni cárcel ni muerte para las mujeres que deciden interrumpir un embarazo”.

Pero en el resto del país, el gran problema que se vislumbra en las posibles discusiones locales es que el punto a disertar se centra en la moral y la ética, cuando el aborto en México es, antes que nada, un problema de salud pública que vivimos y padecemos las mujeres.

Como siempre, los grupos conservadores antiderechos se dicen defensores de la vida y aseguran que “desde el momento mismo de la concepción existe ya un ser con derechos”, cuando la ciencia médica sabe, desde hace muchos años, que un óvulo fecundado por un espermatozoide no devendrá necesariamente en un embarazo, ya que para ello se requiere la implantación. Y la construcción del mapa del Genoma Humano nos trajo la certeza de que la vida HUMANA comienza a los tres meses de gestación, cuando comienza la actividad neuronal.

Así pues, el punto central del debate no debiera ser si el aborto está bien o está mal, frente a la gran cantidad de mujeres que mueren día a día por abortos mal practicados. Nadie en su sano juicio podría negar que se trata de un problema de salud pública, cuando las estadísticas oficiales lo ubican en el quinto lugar nacional de causas que producen la muerte materna.

Las mujeres de Hidalgo, especialmente las hidalguenses que han debido mendigar en otra entidad su derecho a decidir sobre su propio cuerpo, esperamos que por fin nuestras autoridades comprendan que la interrupción del embarazo es un derecho humano establecido en tratados internacionales que México ha firmado, así como en el artículo primero de la Constitución Mexicana, y como todo derecho, debe aplicarse y no someterse a discusión.

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