Meza de Redacción

Stonewall, Orlando y la embestida de la derecha

Los logros obtenidos en materia legal en todo el mundo por integrantes de la diversidad sexual durante el último año, han generado una violenta reacción del ultraconservadurismo.

Los crímenes de odio perpetuados hace un par de semanas en Orlando, Florida, contra personas con preferencia no heterosexual, son el resultado del odio cultivado día con día, en cada rincón del planeta con pequeños actos de violencia simbólica, tales como el decir "Yo no soy homofóbico, pero..." Sin "peros", si le pones "pero", es homofobia.

Con tales progresos en distintas partes del mundo respecto de matrimonio igualitario, de familias homoparentales y de identidad legal de género, así como con las redes sociales pintándose de arcoíris para manifestar la aceptación masiva hacia el avance de la diversidad sexual, el movimiento mundial del "Gay Power" celebra cuarenta y siete años de existencia.

Para la población Lésbica, Gay, Bisexual, Transgénero, Transexual, Transvesti e Intersexual (LGBTTTI), los últimos días de junio son emblemáticos.

Era el último fin de semana de junio de 1969, en el Village de Nueva York. Desde hacía varios meses, la policía local cometía agresiones discriminatorias contra las y los clientes asiduos al bar Stonewall Inn. El motivo era que quienes acudían a este popular sitio de la Christopher Street, eran personas con una orientación homosexual.

Para quienes creen que emplear la palabra "puto" no constituye un acto de homofobia, la historia del Stonewall nos recuerda que, precisamente, las agresiones a su clientela comenzaron con unas simples palabras "que no le hacían daño a nadie": "Sissy" y "milksop", los equivalentes en inglés a "puto" o "marica".

La noche del 27 y la madrugada del 28 de junio, la policía se mostró más agresiva y homofóbica que otras ocasiones. Los integrantes del cuerpo policiaco newyorkino entraron violentamente al Stonewall y, sin motivo alguno, agredieron e intentaron detener a las personas que se encontraban en el bar.

Por primera vez en la historia de esa ciudad, lesbianas, homosexuales, transexuales y transgéneros confrontaron a sus agresores. Hartos de la violencia infundada y conscientes de la superioridad numérica ante la policía, las y los asistentes al Stonewall se enfrentaron a las autoridades, respondieron a los golpes, se amotinaron en el ahora célebre bar, e iniciaron la resistencia civil que duró tres días en Nueva York y que culminó con la victoria de la comunidad LGBTTTI.

En 1985, el día de la conmemoración de la batalla del Stonwall Inn, fue decretado mundialmente como el día del Orgullo Gay. Desde entonces y hasta la fecha, en la mayoría de los países del orbe el 28 de junio es aprovechado para llamar la atención sobre las inequidades sociales y las agresiones en contra de la diversidad sexual.

Aunque en México se ha marcado un trascendente paso en la lucha por los derechos de la diversidad sexual, el camino aún es largo para el total respeto a la población LGBTTTI. De acuerdo con información presentada por el Colectivo Letra S, la principal causa de discriminación en México es la preferencia no heterosexual. Esta organización revela que en nuestro país el 71% de los jóvenes no apoyaría los derechos homosexuales y el 66% de los mexicanos no compartiría el techo con una persona homosexual.

Aun así, los Derechos Humanos no sólo son irrenunciables, incuestionables e irreversibles, sino que desde 2011 están garantizados en el artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y como determinó la Suprema Corte de Justicia: "Pretender vincular los requisitos del matrimonio a las preferencias sexuales de quienes pueden acceder a la institución matrimonial con la procreación es discriminatorio".

Ya están en la ley, ya a quienes trabajan en los tres niveles del gobierno mexicano se les obliga a respetar los derechos de la diversidad sexual, aunque en el fondo de su corazón les siga pareciendo una aberración. Pero falta mucho para que esta cultura de respeto permee en la población en general de todo el país y de todo el mundo.

El día del Orgullo LGBTTTI es una fecha que abre espacios y tiempos para atraer la atención mundial sobre la discriminación hacia quienes piensan y viven distinto de lo socialmente aceptado. Además, es una ocasión para recordar a las víctimas de la intolerancia, impuesta por quienes temen tanto de sí mismos, que descalifican y agraden a quienes sí se atreven a vivir en libertad.

Los crímenes de odio por homofobia y transfobia cometidos hace un par de semanas en Orlando, Florida, y todas las expresiones, las de solidaridad y las de odio, que este ataque generó en las redes sociales en el mundo, hacen que en este cuarenta y siete aniversario de la batalla de Stonewall haya motivos suficientes no sólo para conmemorar, sino también para protegerse de la embestida de la derecha en todos los puntos del planeta.

@taniamezcor
FB: Tania Mezcor