Meza de Redacción

2013: Inicio y fin con violencia de género

El 2013 ha sido un año emblemático en la lucha por los derechos de las mujeres en Hidalgo. Igual que casi todos los anteriores, inició y cerró con sonados casos de violencia por género, pero a diferencia de otros, este 2013 no se caracterizó por la impunidad.

Iniciamos el año con la noticia de una terrible y dolorosa cadena de feminicidios en Tula. Desde mediados de 2012, pero acentuándose en enero de este año, siete mujeres fueron asesinadas en la misma región y con un patrón similar.

Los feminicidios de Mónica, Ana María, Angélica Selene, Laura, Ana Maribel, Elda y Catalina, fueron resueltos con base en códigos penales machistas, mediante los cuales se juzgó a dos asesinos seriales. Aún así, el dolor por las muertes de estas siete mujeres no sólo quedó en el encarcelamiento de los culpables, sino que se consiguió que las autoridades estatales se pusieran a trabajar en serio en favor de la justicia para las mujeres.

El resultado fue la armonización de los códigos penal y de procedimientos penales, con la perspectiva de género que marcan las leyes nacionales y los tratados internacionales en materia de equidad.

La propuesta que el gobernador Olvera envió al Congreso y que fue aprobada por unanimidad, tipificó el feminicidio con punibilidad ejemplar, considerando un delito grave la privación de la vida a una mujer por razones de género. Los motivos expuestos en dicha iniciativa señalan que esta acción se da “atendiendo al hecho de que las normas jurídicas y en particular las penales, deben responder a las circunstancias sociales imperantes en un estado, país o nación, y aún y cuando en Hidalgo, en años pasados no había número elevado de asesinatos de mujeres, hoy, esto ha cambiado, es más común que se tenga el hallazgo de mujeres asesinadas, en este fenómeno influyen factores como la radicalización de la violencia contra las mujeres”.

Ahora, las reformas aprobadas en los códigos penal y de procedimientos penales no nada más sancionan con mayor punibilidad las lesiones dolosas contra las mujeres, sino que también indican una sanción con doble punibilidad e inhabilitación del cargo público a las y los servidores que retarden o entorpezcan la justicia en la investigación de los casos de violencia por género.

Del mismo modo, en lo que a violencia contra las mujeres se refiere, se implementa la reparación integral del daño, que incluye la atención médica y psicoterapéutica de la mujer violentada, el pago de la pérdida de ingreso económico y lucro cesante, el costo de la pérdida de oportunidades, en particular el empleo, educación y prestaciones sociales.

Uno de los mejores aspectos de esta reforma es la prohibición de conciliación en agravio de las mujeres. El sustento está absolutamente basado en la perspectiva de género: En una relación de violencia no hay igualdad de circunstancias entre las partes. Únicamente puede otorgarse el perdón legal cuando se hayan reparado los daños y perjuicios, y el inculpado se someta al tratamiento psicoterapéutico reeducativo especializado.

Otros delitos cometidos en contra de las mujeres cuya sanción se transversaliza con la perspectiva de género son la violación, el estupro, el abuso sexual, la esterilidad forzada, la disposición ilegal de las células germinales, el fraude familiar, el fraude alimentario y la violencia familiar. Además, se deroga el tipo penal de adulterio.

Desde luego, la sola emisión y difusión de la ley y las reformas no frenan la violencia por género, pero la correcta aplicación de los códigos que respaldan los derechos humanos de las mujeres, sí logra que los violentadores lo piensen dos veces antes de alzar la manita para golpear mujeres, y en particular, a sus esposas.

Como botón de muestra está el caso con el que cerramos este 2013: La hospitalización de la presidenta del Sistema DIF del municipio de Tepehuacán, luego de que el miércoles 18 de diciembre, su marido, el alcalde, la golpeó hasta dejarla inconsciente.

Al parecer, el alcalde Hilario Mendoza golpeó a su esposa cuando él se encontraba en estado de ebriedad y ésta no es la primera vez que Mendoza lesiona gravemente a su esposa, pero sí es la primera vez que la manda al hospital estando vigentes los reformados códigos, los cuales no dejan escapatoria a este presidente misógino.

Para que los códigos apliquen, Mendoza necesita ser desaforado, para lo cual, la diputada  local Imelda Cuéllar Cano, presidenta de la comisión de Equidad de Género, ha anunciado que buscará los consensos ante el Congreso del Estado, para lograr el desafuero de Hilario Mendoza, puesto que el trámite es indispensable para ejercer acción penal en su contra.

Imelda Cuellar ha señalado que “en su calidad de Alcalde (Mendoza) tiene la obligación de difundir, garantizar y hacer valer los derechos humanos de los habitantes. Lo acontecido, constituye un hecho grave en contra de una mujer hidalguense que debe ser perseguido y castigado con todo el peso de la ley”.

Así pues, aún cuando las feministas en el estado hemos sido siempre críticas cuando las autoridades trabajan sin perspectiva de género y en contra de las mujeres, este año en particular hemos de reconocer que las reformas a los códigos y su aplicación, no sólo son producto de una correcta armonización de las leyes mexicanas en favor de las mujeres, sino que incluso consideran tratados y disposiciones internacionales que México como federación aún no logra aterrizar.

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