Meza de Redacción

Holocausto, diversidad y matrimonio igualitario

El 27 de enero es el día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto Nazi. La ONU lo designó en 2005 para recordar la liberación del mayor campo de exterminio nazista, en la ciudad polaca de Auschwitz-Birkenau.

Este 2016, el Día Internacional tiene por tema "De las palabras al genocidio: La propaganda antisemita y el Holocausto", por lo que la ONU conmemora el genocidio perpetrado contra "el pueblo judío y otros crímenes del nazismo, y reafirma su compromiso de promover la educación relativa a la historia del Holocausto y de luchar contra el racismo y el antisemitismo".

Centrar en holocausto nazi en "el racismo y el antisemitismo" es una manera de invisibilizar a los demás grupos violentados. Así pues, este 27 de enero se efectuarán actos de visibilidad contra la intolerancia y exterminio humanos enfocados principalmente en la masacre del pueblo judío, pero es poco frecuente que se recalque el avasallamiento de otras minorías de aquellos años, tales como la población gitana o la de ideología comunista, ya que en el imperio germano conquistado por Adolfo Hitler se masacró a la población civil por motivos de raza, religión, opinión política, discapacidad u orientación sexual por parte del gobierno alemán.

Una investigación realizada por el Colectivo Español "Arcópolis", señala que en los años veinte del siglo pasado, Alemania gozaba de un Estado donde los derechos de las personas de la población Lésbico Gay Bisexual Transgénero (LGBT) estaban empezando a consolidarse, y gracias al tejido asociativo y a iniciativas como el Instituto por la Investigación Sexual, este sector poblacional se potenciaba en Europa.

Sin embargo, el Tercer Reich consideró a los homosexuales como gente con un "comportamiento degenerado", que era una amenaza a la capacidad del Estado y el carácter masculino de la nación, lo que provocó que las personas no heterosexuales fuesen incluidas en el listado de exterminables.

La investigación realizada al respecto por "Arcópolis", apunta que las asociaciones de homosexuales fueron prohibidas, las redadas para capturar a estas personas que se asociaban acababan con violaciones sistemáticas y con todo tipo de torturas, los libros sobre libertad sexual ardieron en las calles y se crearon listas de hombres gays que fueron obligados a seguir la norma sexual ortodoxa del "pueblo alemán", o acababan en los campos de concentración, en donde eran obligados a portar un triángulo rosa bordado como distintivo de su orientación sexual.

Las cifras de esta masacre de la población homosexual ronda en 15 mil gays fallecidos en los campos, pero se estima que fueron miles más. También resulta difícil precisar la cantidad de lesbianas que se vieron forzadas a llevar una doble vida de ocultación y de vivir en el terror de ser descubiertas, debido a que las mujeres eran consideradas peligrosas por el simple hecho de ser mujeres e independientes.

Los integrantes de la diversidad sexual fueron utilizados por supuestos médicos como Carl Vaernet para estudiar genéticamente lo que los dirigentes nazis consideraban una desviación e inmoralidad. Fueron torturados y masacrados con fines supuestamente médicos buscando un gen "homosexual" para poder corregir esta "desviación".

En los campos de concentración, las personas homosexuales vivían en un profundo aislamiento y padecían condiciones de crueldad por parte de los oficiales nazis e incluso de los propios compañeros de prisión, que les golpeaban a menudo llegando a provocarles la muerte. Aun entre los humillados hay minorías violentadas por todos los demás y en los campos de exterminio el último eslabón de la marginalidad eran los homosexuales, a quienes se obligó a portar un triángulo rosa en sus uniformes. Este estigma les hacía fácilmente identificables para ser blanco de violencia de todo tipo.

Los prisioneros por orientación sexual fueron los últimos en ser reconocidos como víctimas del genocidio por las autoridades alemanas, quienes no les incluyeron en las leyes de reparación de la masacre nazi hasta 1994, donde la Alemania ya unida, eliminó los últimos vestigios de homofobia directa en su código penal.

Resulta fundamental incluir en este Día Internacional a todos las poblaciones víctimas de exterminio y tortura durante el nazismo, porque lo que no se nombra, no existe. Hoy, ningún gobernante se atrevería a escatimarle derechos al pueblo judío, pero no ven problema alguno en declarar abiertamente contra los derechos de la diversidad sexual.

Tal fue el caso del gobernador Francisco Olvera, quien al ser cuestionado por la prensa sobre las uniones entre personas del mismo sexo, dio una respuesta contraria a los Derechos Humanos: "Ésta no es una demanda de la sociedad hidalguense", dijo. Lo más preocupante fue cuando aseguró que en caso de que se abriera el debate estatal, se tomará en cuenta "quiénes son, cómo son y de qué manera se dan las solicitudes". ¡Qué desafortunada declaración!

@taniamezcor  
FB: Tania Mezcor