Meza de Redacción

Eeeeeehhh… ¡Stonewall!

Con la selección mexicana de fútbol haciendo uno de sus mejores papeles en la historia de los mundiales, y la FIFA habiendo cedido ante la presión de la afición de México que le reclamó su derecho a la homofobia, se mira difícil que al menos en la Copa Brasil 2014 haya un serio llamado de atención ante el odio discursivo contra la población Lésbico, Gay, Bisexual, Transvesti, Transgénero, Transexual, Intersexual (LGBTTTI)

Por el contrario, luego de la polémica, la Federación Internacional de Futbol Asociación absolvió a México de los cargos, sin siquiera solicitar a la afición una actitud más mesurada y respetuosa de los derechos humanos. El resultado fue que en el partido México-Croacia, los gritos homofóbicos ya no sólo fueron para el portero, sino para cualquier otro jugador adversario que despejara.

Efectivamente, no hubo llamado de atención para la gente homofóbica, pero sí lo hay para las y los activistas de la diversidad sexual. No deben bajar la guardia. Pese a que cada vez son más las entidades del país que aprueban las uniones entre personas del mismo sexo, la homofobia sigue, está presente hasta en múltiples integrantes de la diversidad, quienes en las redes sociales dijeron pertenecer a la población LGBTTTI, y “no sentirse ofendidos” bajo el autoengaño de que “puto significa otra cosa”.

En medio de este contexto de homofobia tolerada y hasta fomentada, el movimiento mundial del Gay Power celebra 45 años de existencia.

Era el último fin de semana de junio de 1969, en el Village de Nueva York. Desde hacía varios meses, la policía local cometía agresiones discriminatorias contra las y los clientes asiduos al bar Stonewall Inn. El motivo era que quienes acudían a este popular sitio de la Christopher Street, eran personas con una preferencia homosexual.

Y justamente, esas agresiones comenzaron con unas simples palabras “que no le hacían daño a nadie”: “Sissy” y “milksop”, los equivalentes en inglés a “puto” o “marica”.

La noche del 27 y la madrugada del 28 de junio, la policía se mostró más agresiva y homofóbica que otras ocasiones. Los integrantes del cuerpo policiaco newyorkino entraron violentamente al Stonewall y, sin motivo alguno, agredieron e intentaron detener a las personas que se encontraban en el bar.

Por primera vez en la historia de esa ciudad, lesbianas, homosexuales, transexuales y transgéneros confrontaron a sus agresores. Hartos de la violencia infundada y conscientes de la superioridad numérica ante la policía, los asistentes al Stonewall se enfrentaron a las autoridades, respondieron a los golpes, se amotinaron en el ahora célebre bar, e iniciaron la resistencia civil que duró tres días en Nueva York y que culminó con la victoria de la comunidad LGBTTTI.

En 1985, el día de la conmemoración de la batalla del Stonewall Inn, fue decretado mundialmente como el día del Orgullo Gay. Desde entonces y hasta la fecha, en la mayoría de los países del orbe el 28 de junio es aprovechado para llamar la atención sobre las inequidades sociales y las agresiones en contra de la diversidad sexual.

De acuerdo con información presentada por el Colectivo Letra S, la principal causa de discriminación en México es la preferencia no heterosexual. La agencia informativa “Notiese“, revela que en nuestro país el 71 por ciento de los jóvenes no apoyaría los derechos homosexuales y el 66 por ciento de los mexicanos no compartiría el techo con una persona homosexual.

Las cifras en locales no son más alentadoras. Daniel Galindo y Gabriela Arce encabezaron en 2011 la encuesta municipal “Educación y diversidad sexual, género y discriminación” en donde encuestaron a representantes de la diversidad sexual y a jóvenes de instituciones educativas de nivel medio superior en Pachuca. Los resultados obtenidos destacaron el doble discurso de la juventud pachuqueña, que a la vez que reconoce los derechos a la no discriminación (48%), la aceptación (23.5%) y la igualdad (25%) de las personas LGBTTTI, también afirma que no compartiría su vivienda con ellas (42% de hombres y 11% de mujeres) ni les daría un empleo (25% de hombres y 39% de mujeres).

Asimismo, ochenta por ciento de la población homo, bi y trans del municipio reconoció haber recibido discriminación en su contra, señalando la calle y el trabajo como los principales espacios de violencia, aunque sólo veinte por ciento afirmó haber detectado un aumento en la incidencia de estas situaciones (53% opinó que había disminuido y 27% que permanece igual).

Al igual que el día de la mujer, el día del agua o el día del libro, el día del Orgullo Gay no es una fecha para celebrar. Se trata de espacios y tiempos para atraer la atención mundial sobre la discriminación hacia quienes piensan y viven distinto de lo socialmente aceptado. Además, es una ocasión para recordar a las víctimas de la intolerancia, impuesta por los que  temen tanto a sí mismos, que descalifican y agraden a quienes se atreven a vivir en libertad.

Así pues, a 45 años del hecho que generó la visibilidad mundial del “Gay Power”, el movimiento LGBTTTI mexicano necesita retomar las enseñanzas de Stonewall, aquellas que les mostraron cómo la unión les dará la fuerza para vencer al vergonzoso segundo lugar internacional que ostenta México en homofobia y transfobia.

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