Meza de Redacción

Día mundial contra la homofobia y la transfobia

Luego de que en el 2010 se decretara el pusilánime “Día de la tolerancia y el respeto a las preferencias” (con el cual al gobierno mexicano le dio miedo reconocer su propia omisión con la diversidad sexual) en marzo pasado la presidencia de la República decretó el 17 de mayo como el “Día Nacional de la lucha contra la homofobia”, así, con todas sus letras, para que se visibilicen plenamente los derechos de la diversidad sexual.

Es importante reconocer la fecha nacionalmente, en armonización al decreto internacional. Hace apenas 22 años, el 17 de mayo de 1990, la Asamblea General de Organización Mundial de la Salud suprimió la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Desde entonces, la comunidad Lésbica Gay Bisexual Transvesti Transexual Transgénero Intersexual (LGBTTTI) celebra en todo el mundo esa fecha como el Día Mundial Contra la Homofobia y la Transfobia.

Como todos los días mundiales, no se trata de fechas para celebrar sino para atraer la atención hacia problemáticas específicas. El Día Mundial Contra la Homofobia y la Transfobia, es una iniciativa promovida por colectivos LGBTTTI de todo el mundo, que pretende sensibilizar a la sociedad sobre la existencia y la gravedad de las discriminaciones por preferencia sexual y genérica.

La homofobia y transfobia son un conjunto de creencias, opiniones, actitudes y comportamientos de agresión, odio, desprecio o ridiculización, que se producen contra las personas que ejercen una conducta no heterosexual.

Se trata de una discriminación por orientación sexual (homofobia) o por identidad de género (transfobia), similar en importancia al racismo, la xenofobia o el machismo, cuyo fundamento son los fuertes estereotipos sociales, el odio hacia las personas y el rechazo por la diversidad humana.

Aún cuando el discurso democrático de moda hace que muchas personas se digan abiertas y tolerantes sin serlo en verdaderamente, la realidad nos habla de señalamiento social, persecuciones policiales y discriminaciones laborales. Inclusive en el mundo musulmán y en cualquier fundamentalismo, la homosexualidad está tipificada como delito en los códigos penales, con penas que van desde el encarcelamiento hasta la muerte.

En Hidalgo el combate institucional a la homofobia y la transfobia es completamente nulo. Hasta ahora, las acciones contra estos actos de discriminación han corrido por cuenta exclusiva de la ciudadanía organizada, como es el caso de los y las activistas de “1791 Asociación Civil por la Diversidad Sexual”,  quienes han destacado los principales aspectos en los cuales el gobierno estatal debiera centrarse para terminar con la historia de omisión hacia la población LGBTTTI del estado:

- La instauración de condiciones políticas necesarias para el aseguramiento del respeto íntegro de los derechos humanos y las oportunidades de desarrollo de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travestis e intersexuales del estado.

- La realización de investigaciones de carácter científico para la detección de sus necesidades particulares y su posterior atención con eficacia.

- Políticas públicas, iniciativas de leyes vinculantes y promoción de reformas constitucionales, civiles y penales, que se adecuen a la legislación federal y los tratados internacionales en materia de diversidad sexual.

- A partir de esto -y, desde luego, lo más importante: su aplicación-, la garantía de una calidad de vida estable, digna y libre de violencia y discriminación en todas sus dimensiones para este sector.

- De las acciones legales, las más importantes: la penalización de la discriminación y la incitación a la violencia (expresamente por motivos de orientación sexual o identidad de género, entre otros), la tipificación del odio y la saña como agravantes de un homicidio (por las mismas razones), el acceso de las parejas homosexuales al matrimonio con todos sus derechos, el reconocimiento de la personalidad jurídica de una persona inter o transexual acorde con su identidad de género y la Ley de acceso de la población LGBTTTI a una vida libre de violencia.

- Atención de varios casos de homo y transfobia de atención inmediata, como la resolución del homicidio de la vicepresidenta de “Transgénero Hidalgo A.C.”, Fernanda Lavalle, y la resolución del intento de homicidio contra Zuly y otras integrantes de la misma organización.

Aunque parece demasiado pedir, si consideramos que nunca (en toda la historia de Hidalgo) las autoridades han movido un dedo para combatir la homofobia y la transfobia, en realidad las peticiones de las y los activistas se quedan cortas.

Ni nuestro país, ni ningún otro puede denominarse democrático y plural si existen situaciones de exclusión (desigualdades legales, discriminaciones laborales o violencia física) y de hostigamiento social (insultos, acoso, vejaciones públicas) hacia una parte de sus miembros.

La única manera de erradicar la homofobia y la transfobia es el trabajo conjunto de los gobiernos (impulsando penalizaciones por estos actos discriminatorios, eliminando desigualdades jurídicas e impulsando una cultura de la igualdad) y de la ciudadanía, tanto en lo cotidiano e individual, como en lo colectivo, porque la homofobia y la transfobia se manifiestan desde los crímenes de odio, hasta el contar chistes que menosprecien y ridiculicen a la comunidad LGBTTTI.

Sin duda, los días en torno al 17 de mayo resultan idóneos para iniciar a saldar una dolorosa deuda con el sector poblacional más olvidado en Hidalgo.

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