Meza de Redacción

Día de la Tolerancia

“La tolerancia no implica la aceptación de la brutalidad como actitud de nacionalismo ni se puede utilizar como excusa para hacer caso omiso de los abusos contra los derechos humanos con un pretexto religioso. Por el contrario, la tolerancia es el respeto por la diversidad mediante el reconocimiento de nuestras características humanas”, dijo el entonces Secretario General de la ONU Boutros Boutros-Ghali cuando en 1995 se decretó el 16 de noviembre como Día Internacional de la Tolerancia.

La campaña 2014 lanzada por la ONU para la promoción del Día Internacional de la Tolerancia, se basa en que la tolerancia es el cimiento más firme para la paz y la reconciliación, y nunca ha tenido tanta importancia como en esta época, en que vivimos cambios vertiginosos.

La tolerancia es el respeto de los derechos y las libertades de las demás personas. Es el reconocimiento y la aceptación de las diferencias entre quienes conformamos la humanidad. Es aprender a escuchar a la gente, a comunicarse con ella y a entenderla.

También es el reconocimiento de la diversidad cultural. Es abrirnos a otras formas de pensar y a otras concepciones, así como el negarse a rechazar lo desconocido. Como apunta la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO): “Es reconocer que ninguna cultura, nación o religión tiene el monopolio del conocimiento o de la verdad. Ser tolerantes es vivir libres de prejuicios y dogmas, porque la persona tolerante es dueña de sus opiniones y de su conducta, con una actitud positiva hacia los demás, exenta a todo aire de superioridad”.

Algunas de las actitudes colectivas que se busca combatir con el Día Internacional para la Tolerancia son:

-El racismo, o la creencia de que algunas razas o personas son superiores a otras.

-El etnocentrismo, o aspiración de un grupo étnico a crear una identidad nacional única y a acabar con el idioma y la cultura de los demás grupos étnicos.

-El nacionalismo extremo, o la creencia de que una nación es superior y tiene más derechos que las demás, fenómeno a menudo asociado con el de la xenofobia, esto es, el hecho de sentir temor y aversión por los extranjeros.

-La hostilidad religiosa, que da poder o favorece a las personas cuyo credo está oficialmente considerado como la única interpretación de la verdad religiosa.

- Los actos individuales de intolerancia, que van desde el empleo de términos ofensivos, la intimidación, el acoso, los tópicos, las bromas pesadas sobre determinados comportamientos o prejuicios, la costumbre de encontrar víctimas propiciatorias y de echarles la culpa de los problemas sociales, hasta las amenazas a la vida humana como son la represión, el genocidio, el feminicidio, los crímenes de odio por homo y transfobia, el antisemitismo, fascismo, etc.

Las recomendaciones que la ONU en general y la UNESCO en particular, hacen a los gobiernos de los países miembros algunas recomendaciones sobre cómo combatir la intolerancia:

La lucha contra la intolerancia requiere de leyes: Cada gobierno es responsable de reforzar las leyes que protegen los derechos humanos, de prohibir y condenar los crímenes de odio y la discriminación contra las minorías ya sea que estos sean cometidos por oficiales del estado, organizaciones privadas o individuos. El estado también debe asegurar el acceso equitativo a los tribunales y ombudsperson para derechos humanos, que eviten el tomar la justicia en por propia mano.

La lucha contra la intolerancia requiere de educación: Las leyes son necesarias pero no suficientes para combatir la intolerancia en los individuos. La intolerancia se basa muchas veces en la ignorancia y el miedo: miedo a lo desconocido, miedo a los demás, a otras culturas, naciones o religiones. La intolerancia también se relaciona con un sentimiento exagerado de orgullo y amor propio. Por lo tanto, se debe hacer mayor énfasis en una mejor y mayor educación como una experiencia que dura toda la vida y no inicia ni termina con la escuela.

Combatir la intolerancia requiere acceso a la información: La intolerancia es más peligrosa cuando se explota para beneficiar las ambiciones políticas o territoriales de un individuo o grupo de individuos. Estas personas generalmente identifican la “línea de tolerancia” del público y luego desarrollan argumentos falsos, crean estadísticas imaginarias y manipulan la opinión pública con información incorrecta y prejuicios. La manera más eficaz de combatir su influencia es mediante la creación de políticas que crean y generan libertad y pluralidad de prensa para permitir al público diferenciar entre hechos y opiniones.

Combatir la intolerancia requiere crear conciencia: La intolerancia en una sociedad es la suma de la intolerancia en los individuos que la componen. Los estereotipos, el racismo, los insultos y bromas raciales son ejemplos de expresiones individuales de intolerancias. Para luchar contra la intolerancia hay que hacer una auto reflexión sobre qué tan intolerantes somos en lo individual.

Luchar contra la intolerancia requiere de soluciones locales: Cuando nos enfrentamos a una escalada de la intolerancia a nuestro alrededor, no debemos esperar que los gobiernos y las instituciones actúen de forma individual. Todos somos parte de la solución. La acción no-violenta, recae en el uso de poder de la gente, de enfrentar un problema como grupo, organizar redes de trabajo, demostrar solidaridad con las víctimas de la intolerancia y desacreditar la propaganda basada en el odio.

http://twitter.com/taniamezcor

www.facebook.com/TaniaMezcor