Meza de Redacción

Día Internacional del Trabajo Doméstico

Si usted cree que el rollo de papel de baño es interminable, que la basura se saca sola, que los cubitos de hielo se preparan mágicamente, y que la ropa sucia cobra vida propia para ir del suelo hasta el cesto de la ropa sucia, tal vez considere un exceso la existencia de un Día Internacional del Trabajo Doméstico, el cual se conmemora este 22 de julio.

A pesar de la enorme aportación a la economía nacional del trabajo doméstico no remunerado, las labores “de casa” hechas mayoritariamente por las mujeres, sólo se ven cuando dejan de hacerse. Cuando el polvo se acumula, la despensa se vacía y no se surte, cuando el teléfono, la luz y el agua son cortados porque no se pagaron a tiempo.

Para demostrar la importancia del trabajo que se realiza todos los días en el hogar y para que éste empezara a ser valorado, se aprobó la propuesta de instaurar el 22 de julio como el Día Internacional del Trabajo Doméstico, durante el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en Lima, Perú (1983)

Desde entonces, el reto ha sido hacer visible lo invisible. Ésa es justamente la labor de los grupos minoritarios que luchan por el respeto, sobre todo en las actividades cotidianas. Entre las cosas más invisibles y menos valoradas en ésta y todas las sociedades, se encuentra “el quehacer” o las labores de la casa.

El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) señala que la división sexual de trabajo entre hombres y mujeres está íntimamente relacionada con los roles de género socialmente determinados. Esta división del trabajo relega a las mujeres a la esfera doméstica de forma obligatoria.

De acuerdo con el Inmujeres, el trabajo doméstico es el conjunto de actividades no remuneradas que se realizan dentro del hogar para proporcionar y proveer bienestar a los miembros de la familia. Éste contempla garantizar: higiene, alimentación, salud, equilibrio emocional y la socialización de los individuos desde su nacimiento.

La Procuraduría Federal del Consumidor ha calculado en 40 mil pesos mensuales el pago que debiera darse a un ama de casa por todas las labores que desempeña. La cifra se obtuvo con la suma de los costos de administración de economía doméstica, limpieza del inmueble, lavado y planchado de ropa, lavado de trastes, elaboración de tres comidas familiares al día, pago de servicios, realización de trámites, jardinería, costura, reparaciones, cuidado de personas adultas mayores, enfermas, discapacitadas, infantes y bebés.

Así, la contribución íntegra que mensualmente hacemos millones de mujeres a la economía de México es de aproximadamente 40 mil pesos al mes, cada una. Porque si nosotras no lo hiciéramos, habría que pagarle a alguien para que lo realizara.

Una de las peores cosas en el trabajo doméstico no sólo es la inexistencia de remuneración económica, sino el nulo pago simbólico que por esta actividad existe, debido a que casi nadie ve, ni valora las labores domésticas. Sobra decir que, en la mayoría de los casos, tampoco son muchos los integrantes de la familia que contribuyen o respetan este tipo de trabajo.

Actualmente, la situación en materia de trabajo doméstico no remunerado es muy grave en México y el mundo. De acuerdo con cifras dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) sobre la condición laboral de las mexicanas, poco más de dos quintas partes de los hogares en todo el país cuentan con al menos una mujer que percibe ingresos por trabajo extra doméstico, no obstante, el mismo trabajo realizado por hombres continúa siendo superior al de las mujeres, en términos generales.

El INEGI informó que en México existen 2 millones 200 mil personas dedicadas al trabajo doméstico sin remuneración, de las cuales 95% son mujeres. De ellas, 84.2% realiza tareas de limpieza en hogares particulares, 8.5% cuida de personas y 6.2% es lavandera y/o planchadora en casas particulares.

95% de mujeres y 5% de hombres. Estos últimos suman cerca de 100 mil personas, más de la mitad de ellos (54.1%) ocupados como empleados domésticos y cuatro de cada 10 como choferes en casas particulares.

A nivel mundial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que en la actualidad, existen al menos 53 millones de trabajadores domésticos en el mundo, sin incluir a las niñas y a los niños trabajadores domésticos, y esta cifra crece a un ritmo constante en los países desarrollados y en desarrollo. El 83% de estos trabajadores son mujeres. Es decir, el promedio mundial de mujeres que ejercen el trabajo doméstico es el 83% y en México es el 95%.

La valoración de las labores domésticas no puede dejarse solamente a los procesos de negociación que en cada hogar se establezcan. Independientemente de la regulación de la trata de personas forzadas a realizar estas labores, la remuneración del trabajo doméstico debe ser tema para atender en los tres niveles de gobierno.

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