Meza de Redacción

Día Internacional de las Mujeres Rurales

"La tierra es de quien la trabaja", uno de los principales postulados zapatistas, está lejos de la realidad de las mujeres y no nada más de las mexicanas. Casi la mitad de las personas que trabajan la tierra en el mundo, son mujeres. El 43 por ciento, para más especificidad. Sin embargo, casi ninguna de ellas es dueña de esa tierra que trabaja.

Las mujeres que habitan en el ámbito rural juegan un papel determinante en las economías de los países, sean desarrollados o en desarrollo. La Organización de las Naciones Unidas lo sabe y por ello, hace seis años, el 15 de octubre de 2008, se conmemoró por primera vez el Día Internacional de las Mujeres Rurales, para reconocer la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza.

En la mayor parte del mundo en desarrollo, las mujeres participan en la producción de cultivos y el cuidado del ganado, proporcionan alimentos, agua y combustible para sus familias y participan en actividades no agrícolas para diversificar los medios de subsistencia familiar. Además, llevan a cabo las funciones vitales en el cuidado de menores, de personas adultas mayores y de personas enfermas.

Sobre el panorama mundial vivido por las mujeres rurales, Phumzile Mlambo-Ngcuka, la presidenta de ONU Mujeres expresó que aun cuando muchas de estas mujeres, (incluidas aquellas que poseen pequeñas parcelas y son cabeza de familia) dependen de la agricultura de subsistencia, ellas siguen teniendo un acceso limitado a la tierra, el agua, los fertilizantes y las semillas, el crédito y la formación.

En un municipio del Valle del Mezquital, una mujer de 45 años, que aparenta tener al menos 60, debido a la rudeza de su cotidianidad, me expuso esta devastadora reflexión: "La presidencia municipal nos cambiaría la vida si se organizara con los tandeos del agua, porque hay días que la corta y días que no, pero no nos avisa cuándo. Si yo supiera que hoy no tendré agua, me organizaría para irla guardando, pero la cortan de momento y ¿qué me queda? Ir al río a traerla, caminar una hora de ida, y una de regreso. Ponerme de acuerdo con las otras mujeres para ir juntas por el agua, porque a la que va sola la agarran y la violan allá, por los arbustos. Ya que vamos al río, aprovechar para ir a lavar, pero tenemos que salir muy temprano para agarrar buen lugar, porque a la que llega tarde, le toca tener que meterse bien adentro del río, y ahí hay víboras. De regreso, hay que cargar el agua y la ropa que ya lavamos. Luego, llegando a la casa, hay que expulgar el agua que trajimos, porque tiene gusanitos chiquitos. Los ojos y las uñas se gastan mucho con esa expulgada."

Esto me dijo ella, que la mitad del mes sí tiene acceso al agua potable ¿Y las que ni eso? ¿Y las que no tienen más alternativa que ir al río diario, con todos los peligros que implica a la vida y a la salud?

Cuando en una localidad no hay agua potable, las más afectadas son las mujeres, porque la asignación patriarcal que nos hace responsables del trabajo doméstico, nos atribuye también la responsabilidad de tener agua en la casa, sea como sea que haya que conseguirla.

Cuando las mujeres tienen acceso a la tierra, hay mejoras en el nivel de vida de la familia, en la productividad agrícola y en la igualdad de género. Como señala ONU Mujeres, cuando las mujeres son dueñas de la tierra y tienen acceso al agua, se logran mayores progresos contra la pobreza, la violencia de género y el VIH/SIDA, en beneficio de todas y todos. Las mujeres rurales y las mujeres indígenas, son a menudo quienes custodian la gestión y el uso sostenible de los recursos naturales y de la preservación y conservación de las cosechas tradicionales y de la biodiversidad en nombre de las generaciones actuales y futuras.

En el marco de este 15 de octubre, Día Internacional de las Mujeres Rurales, la ONU Mujeres pretende visibilizar estas enormes desigualdades y promueve que sea éste el momento de actuar, con reformas legales de modo que las mujeres, incluidas las viudas y las solteras, puedan ser dueñas de la tierra que trabajan.

Otra de las metas emprendidas en el marco de esta conmemoración, es reducir la cantidad desproporcionada de trabajo sin remuneración y la carga de cuidados que afectan a las mujeres y las niñas rurales, lo que implica aumentar las inversiones en las infraestructuras y los servicios sociales, como los cuidados infantiles, y las tecnologías que liberan tiempo y reducen el trabajo, como las cocinas limpias que ahorran combustible.

Al final, todo recae en buscar la igualdad de género, porque una mayor participación de los hombres y de los niños en el cuidado de la familia, permitiría igualmente a las mujeres y las niñas tener más tiempo para dedicar a la educación, la formación y el empoderamiento económico.

@taniamezcor   FB: Tania Mezcor