Meza de Redacción

Belém do Pará +20 en Pachuca

Durante estos 20 años posteriores a su creación, la Convención Interamericana de Belém do Pará ha sido un referente para todas las activistas del mundo, cuando nos hemos hecho escuchar por la clase gobernante, sea si hemos alzado la voz en un contexto favorable, o en uno adverso para las mujeres en general y para las feministas en particular.

Por eso es un gran acontecimiento que se efectúe en nuestra ciudad el foro hemisférico +20 de esta Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer.

No fue otra vez en Belém do Pará, Brasil, sino aquí, en Pachuca. Será en esta ciudad en donde, a parte de las voces gubernamentales de todo el planeta que han implementado buenas prácticas contra la violencia hacia las mujeres, escucharemos a las feministas activistas de distintas parte del país y del mundo, con quienes compartiremos la visión de la sociedad civil sobre el trabajo realizado conjuntamente con nuestros respectivos gobiernos (tanto lo bueno, como lo malo y lo pendiente).

El evento de ninguna manera es menor. Para las feministas que trabajamos en el combate a la violencia contra las mujeres, tener aquí la sede de la Belém do Pará, es como para las personas amantes del futbol, tener la sede de la copa América.

La trascendencia histórica de la Belém do Pará, se centra en que estableció el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado, y de ahí pal real, porque con esta convención se sentaron las bases mundiales para la adopción de leyes y políticas sobre la violencia contra las mujeres en los Estados Parte de la Convención.

El sitio oficial de la Belém do Pará +20 señala que este Foro Hemisférico buscará identificar los avances y los desafíos en la efectiva prevención de la violencia desde los ámbitos clave de la educación y la comunicación para la igualdad de género y la no violencia, con miras a identificar recomendaciones de política y programáticas concretas para fortalecer el trabajo en este ámbito a nivel nacional y regional.

Se reconoce que en el tema de la prevención es donde menos se ha avanzado en el logro de las metas planteadas. También se asume que, en términos reales y globales, la Belém do Pará es aún una promesa por cumplir, ya que la violencia sigue siendo una realidad diaria para las mujeres en América. Esta violencia contra las mujeres y las niñas refleja la perpetuidad de situaciones asimétricas de poder y de contextos de desigualdad estructural basados en el sexo, en el género o en múltiples factores que exponen a las mujeres y las niñas a formas de discriminación combinadas con su sexo; como la etnia, la pobreza, o la edad.

La resolución de la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la Mujer, fue adoptada por la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1994. En México aterriza formalmente el 26 de noviembre de 1996, cuando el Senado aprueba dicha Convención, y de ahí ya no pasa demasiado hasta el 1 de febrero de 2007, cuando el Estado Mexicano publica en el Diario Oficial de la Federación la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la cual se basa en distintos tratados internacionales en materia de género, pero principalmente en la Belém do Pará.

Y en términos concretos ¿qué dice esta Convención? Pues establece una tipología de la violencia, quiénes, cómo y en dónde la ejercen.

De igual manera describe que las mujeres tenemos derecho a una vida libre de violencia, al reconocimiento, al goce, ejercicio y protección de todos los derechos humano respecto a la vida, al respeto por nuestra integridad física, psíquica y moral. Establece nuestro derecho a la libertad y la seguridad personal.

Sobre los deberes de los Estados, la Belém do Pará apunta que deberán condenar todas las formas de violencia contra la mujer y convienen en adoptar políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia y en llevar a cabo lo siguiente: Abstenerse de cualquier acción o práctica de violencia contra la mujer y velar por que las autoridades, sus funcionarios, personal y agentes e instituciones se comporten de conformidad con esta obligación, así como actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar la violencia contra la mujer.

De la misma manera se estipula que es deber de los Estados incluir en su legislación interna normas penales, civiles y administrativas, así como las de otra naturaleza que sean necesarias para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer y adoptar las medidas administrativas apropiadas que sean del caso, así como las medidas jurídicas para conminar al agresor a abstenerse de hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la mujer de cualquier forma que atente contra su integridad o perjudique su propiedad.

Cuando el año pasado en el estado de Hidalgo se tipificó el feminicidio, se armonizaron los códigos penal y de procedimientos penales y se decretó un plan de intervención inmediata con perspectiva de género, muchas personas consideraron desde su corta y misógina visión que “era demasiado”, pero como hoy se los viene a demostrar la Belém do Pará hasta su propio estado, sólo se trató de armonizar las leyes y políticas estatales con los tratados y convenciones internacionales para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.

http://twitter.com/taniamezcor

www.facebook.com/TaniaMezcor