Meza de Redacción

63 años del sufragio de las mujeres

Seis décadas y tres años después del decreto que otorgó a todas las mexicanas el derecho al sufragio, las mujeres aún padecemos los estragos de las "letras chiquitas" en la puesta en práctica de la paridad electoral. Todavía nos dicen que la violencia política por género "es normal" en una contienda.

La fecha del inicio del voto de las mujeres puede parecer lejana, pero no lo es. 63 años son pocos, comparados con el arranque del sufragismo en el país. La historia oficial nos dice que el 17 de octubre de 1953 el presidente Adolfo Ruiz Cortines otorgó a las mexicanas el derecho al voto, como un patriarca magnánimo que un día se dice a sí mismo: "Hoy me da la gana conceder el voto a las mujeres ¡qué bueno soy!"

La lucha de las mexicanas por el derecho al sufragio viene desde la creación misma de México como nación, pero ha sido invisibilizada por la historia gubernamental.

Desde 1824, las mujeres zacatecanas reclamaron la ciudadanía como consecuencia de su participación activa en la lucha por la independencia. Después, en 1887, la periodista Laureana Wright encabeza la lucha por el derecho al voto desde "Las violetas del Anahuac", primera revista feminista en la historia de nuestro país. Este mismo reclamo fue emitido por el grupo "Las admiradoras de Juárez" a principios del siglo XX.

En el desarrollo y triunfo de la revolución mexicana, el papel de las mujeres fue mucho mayor que el de simples Adelitas que iban detrás de sus hombres echando tortillas. Soldadas, periodistas y estrategas, exigieron ser consideradas como ciudadanas en el proceso de reconstrucción nacional. Encabezadas por Hermila Galindo, las revolucionarias reclamaron el derecho al sufragio, pero los constituyentes les dijeron: "¿Qué creen? La constitución garantiza el derecho al voto de LOS mexicanos, no dice nada de LAS mexicanas". Y otra vez, fuera.

La lucha no cesó ahí. En 1920, las yucatecas consiguieron el derecho al voto, y en los siguientes cinco años lo hicieron las potosinas y las chiapanecas. Desde luego, no fue fácil. Se requirió de amplia organización, del apoyo de hombres democráticos como Felipe Carrillo Puerto y de mucha fuerza para soportar descalificaciones, humillaciones y hasta amenazas de muerte.

Después de una ardua batalla librada en todos los frentes (incluso contra los izquierdistas, que en 1920 expulsaron del Partido Comunista a Concha Michel por pedir el sufragio); el 17 de octubre de 1953 se publica en el Diario Oficial de la Federación la reforma al artículo 34 constitucional, que establecía: "Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos reúnan además los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años de edad, siendo casados, ó 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir".

Antes que México, el sufragio femenino se había legalizado en múltiples países de América latina, incluso en democracias aparentemente más débiles como Jamaica, Trinidad y Tobago, San Vicente y Haití. El derecho de las mexicanas al voto se instaura casi al mismo tiempo que en Pakistán, Siria y Vietnam. Como se ve, México cedió ante este derecho no por ser progresista o vanguardista, sino porque a la par de la lucha interna de las mujeres, ya la nación estaba quedando muy mal frente el resto del mundo.

Así, en la cola cronológica de los países más avanzados del Planeta, en 1954 en México se elige a la primera diputada federal (Aurora Jiménez), en 1958 a la primera diputada de oposición (Macrina Rabadán, por el Partido Popular Socialista), en 1964 y 1967 a las primeras dos senadoras (Alicia Arellano y María Lavalle), en el 79 a la primera gobernadora (Griselda Álvarez Bravo), en 1988 a la primera senadora de oposición (Ifigenia Martínez) y en 2004 la primera y única gobernadora de oposición (Amalia García -Rosario Robles fue interina-)

En más de seis décadas parece haberse logrado mucho, pero no ha habido ni una sola presidenta de la república. Sólo hemos contado con siete gobernadoras en todo el país (Griselda Álvarez, Beatriz Paredes, Dulce María Sauri, Rosario Robles, Amalia García, Ivone Ortega y Claudia Pavlovich).

Más allá de la conmemoración nacional, la lucha debe continuar ya que aún existen países en donde todavía las mujeres tienen el voto prohibido o condicionado, como Arabia Saudí, Bután (un solo voto por familia), Brunéi, Líbano (para votar, se pide a las mujeres un certificado de estudios y a los hombres, no) Omán (sólo personas elegidas por el gobierno, quien elije casi exclusivamente a hombres) Vaticano (nada más pueden votar los cardenales, que según sus cláusulas sólo pueden ser hombres)

63 años parecen muchos, pero en cuanto a una igualdad de género político- ciudadana, el trabajo más rudo está aún por hacerse. Para que podamos hablar de un verdadero voto femenino, las mujeres necesitamos no sólo poder votar, sino ser votadas para cargos cada vez de mayor jerarquía. Lo fundamental es no olvidar la máxima feminista de que si avanza una, avanzamos todas y si retrocede una, retrocedemos todas.

@taniamezcor
FB: Tania Mezcor