Estado fallido

“El tren del mame”

Estamos a una semana de los XV años más relevantes de la sociedad mexicana desde que Adela Noriega y Thalía superaron la pubertad. Y como si hubiese sido planeado con estrategia quirúrgica en términos mediáticos, Rubí y los suyos eligieron el 26 de diciembre, uno de los días más carentes de información de todo el año, para celebrar el “gran evento”.

Así que, compañeros, levanten la mano si su redacción no piensa hacer algo para la cobertura del gran evento. Y levanten la mano si están completa y absolutamente horrorizados con la idea, pero saben que no podrán evitarlo porque la orden vendrá de quien necesita rating y contenido a como dé lugar en días de vacas flacas informativas.

Cuéntenme si ustedes trabajan en la televisora que piensa mandar camiones con enormes satélites para que todo mundo tenga acceso al momento que nos enteremos ¿quién se queda con la Chiva de los 10 mil pesos.

O en la que ofreció una gran cantidad para tener la gran exclusiva. ¿Alguien sabe la cantidad de drones que serán desplegados para lograr las imágenes aéreas que nadie más tendrá?

No. Seguramente usted es de las personas que se quejan amargamente del “tren del mame” en sus fiestas navideñas y comentan hasta el último detalle de todo lo que ha pasado, incluyendo de las ediciones especiales en las revistas de chismes. Y en su círculo cercano, ¿quién fue el experto que le explicó qué es la chiva exactamente? ¿Cuántos expertos en sociología han apuntado en sus diversas plataformas, ya sea sociales o mediáticas, que este es un asunto absolutamente clasista?

¿Quién realmente ha podido guardar una verdadera indiferencia ante la reacción de nuestro país a la invitación de Facebook que lo cambió todo para esa linda familia de San Luis Potosí?

¿Quién de los artistas indignados por lo que está pasando con Rubí, como Lucero por ejemplo, vivieron toda su vida bajo el cobijo de exactamente el mismo público? ¿Contando historias similares, solo que en otros formatos? ¿Viviendo de lo que deja crear productos de fácil consumo para un público nada exigente?

Yo no pienso ir a la fiesta de Rubí, pero no tiro la primera piedra. ¿Quién sabe distinguir entre la cobertura de un fenómeno social a la creación del mismo? Este vino de las redes ¿eh? La televisión se trepó tarde y de manera oportunista, pero inevitable en su desesperación por quedarse con ese público joven que nunca va a tener. El que crea sus propios ídolos ficticios para jugar y reír con ellos.

Y sí, no tiro la primera piedra pues al ver y escribir sobre todo este ridículo asunto, soy tan parte del “tren del mame” como el que compre su TV y Novelas especial de Rubí esta semana o como quien haga su académico y frío análisis con un sentido de absoluta superioridad donde sea que sea.

Ojalá que no le arruinemos la fiesta a la chavita, y que alguien le ayude a entender la naturaleza del animal que se fue a meter a su festividad. Porque como colectivo informativo, ah que horribles somos.

¿En serio?

¿La gran noticia de este fin de semana es que la hija de Michael Jackson le hizo un pedicure a Mi pobre angelito

Twitter: @SusanaMoscatel