Estado fallido

Señores, esto no es guerra

Después de haber cubierto ampliamente el desafortunado video de Gerardo Ortiz, el cual YouTube y la mayoría de los canales de televisión optaron por sacar del aire al concluir que sí promueve la violencia contra la mujer, los fans del cantante se pusieron en acción.

¿Qué mejor manera de decir que no se está apoyando una cultura que agrede y donde sistemáticamente se abusa de la mujer que agrediendo a las mujeres (y hombres) que hablamos abiertamente del tema? De verdad, quiero pensar que son los fans de Gerardo, motivados por el amor a su música, los que están escribiendo mensajes por todos los canales posibles diciendo que no hay ningún problema y las feministas (nos lo dicen como si fuese un insulto, cuando es todo lo contrario y que no es realmente por un tema de odio hacia la mujer) solamente se quejan porque odian a los hombres (nuevamente, es todo lo opuesto).

Según esa lógica, una debe permitir ser maltratada, golpeada y hasta asesinada con tal de no ofender, ¿no? Pero como vieron que no había por dónde, buscaron otros argumentos y entre ellos traen una campaña usando el video de Edith Márquez llamado "¿Quieres ser mi amante?", donde en un tono de sexy sátira de una película de cowboys dos mujeres de enfrentan al descubrir que han sido engañadas por el mismo hombre. El susodicho en cuestión no acaba bien en la historia. Lo matan, pues. De hecho todo tiene un sabor a Thelma y Louise o algún western femenino. Está montado en un mundo de ficción y no hay tortura alguna. El tono es de dicción absoluta. Preguntan, algunos en tono altisonante, otros tratando de ser hasta académicos: "¿Qué no te parece lo mismo?".

La respuesta es NO. A ver, vamos a ser muy claros. El tema de Gerardo Ortiz tiene que ver con la triste noción que se vive día con día en nuestro país de que la mujer es un objeto para usarse y desecharse. Un juguete sexual para el placer de los machos. Está montado sobre un contexto específico y los fans de ese mundo lo toman como bandera. Dudo profundamente que cualquier mujer se vaya a vestir de vaquerita sexy para encontrar un bar tipo texano y, con la pistola puesta como en el viejo oeste, hacer lo que llaman un mexican standoff (una frente a la otra y la más rápida en desenvainar su pistola gana) contra sus adversarios porque su hombre la engañó.

Es muy fácil generalizar y buscar ejemplos no representativos del problema real para tratar de defender la verdadera violencia. Es fácil saltarse por completo lo que dice el contexto. Si el video de Gerardo Ortiz ocurriese solo en su imaginación y no fuese una calca de la epidemia de asesinatos contra mujeres, entonces nadie hubiera pegado el grito. Pero muchos piensan que esto es una guerra entre mujeres y hombres, y hay que pelearla como tal. No lo es. Y quienes tratan de defender lo indefendible nos están fallando. A sus hermanas, madres, esposas, novias e hijas. Mejor vamos juntos en esto, ¿no?

¿En serio?

¿Un México sin conciertos de Chente?

@SusanaMoscatel