Estado fallido

La Vero, Manolo y Netflix

No me puedo imaginar a ninguna estrella de la televisión mexicana que no solo merezca, sino que tenga una mejor oportunidad de tener un enorme renacimiento que Verónica Castro y ahora todo está acomodado para que pueda ocurrir.

De la mano del cineasta y escritor Manolo Caro y en la plataforma Netflix, ahora sí vamos a ver de qué cuero salen más correas, porque Verónica es encantadora donde la pongas, y aunque sus años como la diosa de las telenovelas la enaltecieron con enormes sectores a escala mundial, la verdad es que también tenía que hacer milagros para que sus personajes más populares llegaran al aire noche con noche.

Más allá de lo que he aprendido trabajando en la industria, les voy a contar qué pasaba en los tiempos cuando la actriz grababa Rosa salvaje de Valentín Pimstein. Supongo que no eran así todas las escenas, pero las escenas de su “pueblito perdido” las grababan en lo que entonces eran unos lotes cuasibaldios saliendo de Tecamachalco en Huixquilucan. Nosotros estudiábamos ahí muy cerca y escapábamos de la escuela para ver cómo grababan las escenas. Y luego hacíamos apuestas para ver qué día de la semana, de esa misma semana, iba a salir al aire lo que habíamos presenciado en persona. Casi siempre era al día siguiente, dos días máximo. ¿Se imaginan la presión de esa producción para llegar al aire? Y en medio de todo esto, la Vero tenía que seguir siendo adorable. ¿Saben? Lo era.

Tiene mucha razón cuando comenta en el anuncio de esta nueva serie (en la que compartirá créditos con Ceci Suárez y Aislinn Debez) que ella ya ha hecho de todo. ¡Por supuesto! La gran estrella de nuestra pantalla chica, la mejor “peor” cantante de todas (como la nueva cinta de Meryl Streep), conductora de reality shows cuando significaban algo, y la única mujer que no solo ha sostenido un late night en México, sino que lo ha hecho como los grandes. Con entrevistas que duraron toda la noche y que son legendarias hasta hoy.

Aún así, hay un sector de la audiencia, ese que se jacta con orgullo de nunca haber visto televisión abierta, que ahora la encontrará, y como prioridad, en Netflix de la mano de uno de nuestros creadores de historias más talentoso, exitoso y quien jamás se ha tenido que atener a las limitaciones de la tv abierta: Manolo Caro.

Creo que eso va a ser explosivo. Sin duda le va a volar la cabeza a varios que pensaban que los rostros más icónicos de ayer nunca aparecerían en su streaming. Si las cosas salen como deben con esta combinación de personajes, talentos, promoción y plataforma estamos por ver una revolución. Y está por verse realmente cuál es el límite cuando hablamos de estrellas como Verónica Castro. Muero por verla adaptada al irónico, dulce, extraño y brillante estilo de Manolo, un gran retratista de las relaciones modernas.

Hacer esto con alguien que representa “el ayer” para tantos millones de personas es toda una apuesta. Una, a la que yo le metería todo mi capital, porque Vero tiene el encanto, Manolo la visión y Netflix... pues al mundo entero.

Además, me encanta la idea de un gran regreso cuando parecía imposible. Ésa es otra historia digna de ser contada en sí misma.


¿Que alguien me explique?

¿Cómo puede Univision preguntarse por qué las nuevas generaciones no quieren seguir viéndolos y mantener programas como El Gordo y la Flaca al aire? ¿Será que de verdad siguen pensando que los latinos manejan ese discurso tan limitado y zonzo? ¿No han visto que en la televisión mexicana ya no hay programas así? ¿Cuánto tiempo pueden pasar discutiendo temas que se resuelven con la visita de 7 segundos a internet? ¿Cómo le hice para aguantar los 15 minutos que me puse a verlo como experimento mediático? ¿Quién me robó mi aspirina?


Twitter: @SusanaMoscatel