Estado fallido

Los verdaderos "rockstars"

En el centro de convenciones de Los Ángeles, justo al lado del Staples Center se estaba llevando a cabo la Feria del Libro en Español (LeáLA 2015), con la Ciudad de México como invitada principal. Después de una mañana de trabajo bastante hollywoodense, me puse un poco nostálgica y me asomé a ver la plática que estaban dando los escritores e historiadores Alejandro Rosas, Benito Taibo y Jorge F. Hernández. Me encontré con una maravillosa sorpresa. Aunque la feria en sí estaba bastante tranquila, el salón donde ellos se encontraban estaba totalmente lleno. Y los asistentes escuchaban con profundo interés el siempre divertido, informado y, en ocasiones,  sarcástico pimponeo de opiniones de los tres hombres de letras.

Entonces sucedió. Los autores le pidieron a los presentes que dijeran  por qué estaban orgullosos de México. Y también dónde es que vivían. En el lugar se encontraba gente que había llegado desde Tijuana, muchos inmigrantes de todo el país y uno que otro turista sorprendido por lo que se había encontrado. Primero, como suele ser, pocos se atrevieron, pero para la tercera persona gran parte del salón tenía la mano levantada y ganas de participar en el ejercicio. Y los motivos eran muchos, variados. Las expresiones también, desde aquel que culpaba al gobierno por haber tenido que dejar su tierra hasta la señora que aclaró que amaba a México por su chile. De verdad que en una ciudad tan armada alrededor del entretenimiento profesional y perfectamente estudiado, ver manifestaciones tan auténticas me hicieron muy feliz. Y como le dije a mi amigo Alejandro Rosas: no hay nada mejor en el mundo que un espacio donde los verdaderos rockstars sean los escritores.

La "separación" de Derbez

Hay muchas cosas que me gustan acerca de Eugenio Derbez en lo personal y en lo profesional. Amo su altruismo a favor de los animales y el hecho de que no solo habla al respecto, sino que invierte su tiempo y dinero en lo que cree. Me encanta cómo ha roto todo tipo de esquemas en lo profesional, pero sigue siendo el mismo Eugenio, emocionado con cada proyecto a pesar del éxito. Y me fascina su matrimonio con la encantadora y talentosa Alessandra Rosaldo.

 Por eso me preocupé cuando, revisando Twitter, vi que él haría una anuncio sobre su “separación” el sábado por la noche. A la hora prometida, Eugenio subió el video en el que, en efecto, se veía triste y consternado. Dijo que daría respuesta a todas las publicaciones que afirmaban que su matrimonio había acabado. Mostró algunas de estas publicaciones digitales y procedió a decir que, en efecto, en un día antes por la mañana se había separado de su esposa. ¿La razón? Pues que se tenía que ir a una junta y ella seguía amamantando y pues no había de otra (para detalles más gráficos, vean el video)… pero que se habían reunido de nuevo en la noche y que así seguiría sucediendo durante su matrimonio. ¿Se les ocurre una mejor manera de hacer que los que viven de especular con tristezas ajenas se callen la boca? Eugenio usó la mejor herramienta que siempre ha tenido a su disposición: la comedia, y con ello, sin decirlo, dejó muy claro que el mensaje era “ya no estén fregando”. Me encantó. La falta de credibilidad de estos medios que inventan cosas así nos afecta todos en la fuente y, evidentemente, más a los artistas perseguidos. Bravo por matar las especulaciones con una sonrisa. Pocos podrían hacerlo tan bien.

¿En serio?

¿La película de niñas cantantes Pitch Perfect derrotó a Mad Max en la taquilla norteamericana? ¿Y todavía piensan los estudios que las mujeres no deciden que películas triunfarán? 

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