Estado fallido

El verdadero Cantinflas

Supongo que es cuestión generacional, pero mis más bellos recuerdos de Cantinflas tienen que ver con esa caricatura de breves minutos en la que lo veíamos flotar por el mundo antes de dormir. Como los niños de hoy, que se enamoraron de Chespirito con de El Chavo animado yo no me iba a dormir sin aprender algo con el Cantinflas show.

 Claro que con los años tuve la oportunidad de volver a las películas originales y descubrir al verdadero genio que era. También tuve un encuentro en mi infancia que me dejó un poco fría. Por azares de la vida coincidimos en un mismo restaurante  con el genio de la comedia, y recuerdo ver a un hombre que ante todo parecía serio, y si mis memorias no me fallan, hasta enojado. Me confundió solo un poco menos que cuando me presentaron a Chabelo a los 12 años y me saludó con voz de adulto.

En ese entonces, jamás se me hubiera ocurrido que alguien podría tener el conflicto de saber separar a la persona del personaje, pero ahora lo entiendo mejor que nunca. Sobre todo después de ver la delicia cinematográfica de Sebastián del Amo llamada simplemente Cantinflas.

 Creo que esté es el momento perfecto para recordarle a las nuevas generaciones, incluso a las no tan nuevas, como la mía, que en términos de talento mexicano Hollywood no fue conquistado por Alfonso Cuarón, Diego Luna, Salma Hayek ni Alejandro González Iñárritu. Nuestra memoria es tan limitada que, aunque lo sepamos históricamente, no me cabe la menor duda, que lo que veremos en la cinta que hace referencia al gran comediante y complicado hombre nos sorprenderá a más no poder.

 Cualquiera que este enamorado de la historia del cine va a sacudirse de la emoción al ver como Elizabeth Taylor, Charlie Chaplin, El Indio Fernández, Marlon Brando y María Félix, solo para nombrar algunos, acabaron interactuando y marcando de alguna u otra manera la vida de Mario Moreno. Y aunque sus últimos años ya fueron reseñados cruelmente por los pleitos familiares en las revistas, la verdad es que su vida personal siempre fue un asunto del que se especuló a más no poder.

Mucha gente no quería a Cantinflas y, sin duda, fue un hombre complicado. La película, que en parte es un acto de producción y de amor de parte de su familia, no omite este hecho del todo. Claro que no se dedicaron a mostrar su lado obscuro, pero en honor a la verdad, los guiños a sus amoríos, arranques de mal carácter e incursiones en la grilla nacional están registrados. Y se agradece, porque entonces todo lo demás sabe mejor. Sabe a que tenemos una película celebrando la época de oro, que tiene la calidad, manufactura y amor suficiente para haber sido digna representante de sí misma. No se la pueden perder.

¿En serio?

¿U2 ya no necesita vender su disco? ¿Ya lo regalan? ¿Se la están pasando tan bien como parece o los que no les creen nada comienzan a tener razón?

 ¡Que alguien me explique!

¿Qué sabe Apple de mi química cerebral que me dispara la personalidad adictiva cada vez que presentan lo que sea que viene?   

susana.moscatel@milenio.com