Estado fallido

La ventanita

Amo a la gente de Netflix porque no saben hacer las cosas sin generar una explosión nuclear que cambiará la industria del entretenimiento para siempre. El asunto es este: la compañía que se dedica a mostrar programación en streaming y que ha destacado por grandes producciones originales como House of Cards ha anunciado su primer largometraje. Es la secuela de El tigre y el dragón; sí, esa misma película de Ang Lee que muchos mexicanos siempre consideraremos la que le quitó el Oscar a Amores perros en el año 2000.

 Todo eso está muy interesante de por sí. ¿Imaginen las posibilidades cinematográficas si esto funciona? Si de por sí programas de televisión como Arrested Development encontraron una segunda vida en Netflix, ¿qué va a pasar ahora con las producciones de otra índole? ¿Adónde se va a ir el dinero de producción? ¿Cuántos millones se van a perder en ventas de palomitas? ¿Quién va a querer salir de su casa?

 Así que llegamos al interesante problema. Netflix pretende que esta cinta, que promete ser visualmente impactante, se proyecte el mismo día de su estreno tanto en su plataforma como en cientos de pantallas Imax. ¿Qué pasa? Que los dueños de esas pantallas definitivamente no quieren que esto ocurra. Y es que existe un término muy sagrado y siempre debatido en la industria del cine: la ventanita de los tres meses.

 ¿Qué quiere decir esto? Que ningún blue-ray, DVD, pago por evento o televisión premium debe tener un largometraje antes de que pasen tres meses de su estreno en el cine. Es la manera de sobrevivir en tiempos en los que mucha gente no quiere salir de su casa y hacer (y pagar) todo lo que se requiere para ir al cine. Siempre se ha peleado, pero los estudios y principalmente las exhibidoras habían prevalecido hasta ahora. Tres meses. Punto.

¿Pero qué pueden hacer ante una (y las que vienen) cinta que no es de ninguno de esos estudios? Las exhibidoras están peleando por su vida. La mayoría de ellas en Estados Unidos ya se negaron a proyectar la segunda parte de El tigre y el dragón en sus salas Imax. Las demás, y en todo el mundo, se espera que hagan lo propio. Pero, entonces. No pueden presionar a Netflix para que no la lleve hasta la sala de nuestras propias casas. Y no es piratería, ellos la produjeron y la distribuyeron. En otras palabras: o copelan o cuello.

 ¿Ven por qué me caen tan bien los señores de Netflix? Tal vez sea porque yo no soy ni creo llegar a ser nunca dueña de ninguna sala de cine.

¡Aplausos!

A Eugenio Derbez por encabezar la lista de los latinos más poderosos en Estados Unidos. Particularmente porque lo hizo a la buena: trabajando y haciendo reír (y llorar un poco también).

¿En serio?

¿Harvard está estudiando a Beyoncé?  

susana.moscatel@milenio.com