Estado fallido

Las vaginas callaron

Dudo que el silencio dure mucho tiempo, porque, como siempre ha dicho su productor Morris Gilbert, Los monólogos de la vagina es la obra que se rehúsa a morir. Pero el hecho es que el martes pasado por la noche se cerró formalmente una temporada que inició hace 15 años y nunca dejó de ser parte de la cartelera de alguna manera u otra.

Los monólogos de la vagina fue un espectáculo, sí. Pero también reunió cantidades constantes e importantes de dinero para la Fundación Casa Amiga que apoyaba, en este caso en especial, a los familiares de las mujeres desaparecidas y asesinadas en Ciudad Juárez.

Esto fue por petición explicita de la autora Eve Ensler, quien siempre estuvo cerca y pendiente de lo que pasaba con la obra.

Mucho se habló de qué tanto realmente fue censurada la obra en México. Al principio había expectativas de que así sería y, claro, hubo más de un caso. Pero ninguno que detuviera el crecimiento inevitable de una puesta en escena en un país que estaba justo en el momento para recibirla.

En 15 años de estar ahí, sobre el escenario o como parte de la producción vi absolutamente todo tipo de reacciones, pero nada que me hiciera creer que nuestro país no podía manejar que más de la mitad de la población tiene algo llamado vagina. Con todas sus letras. Con todas sus historias. Dramas, comedias, rupturas, clausuras, cambios y sobre todo vida propia.

Hace unos meses una universidad (a la que asisten solo mujeres) canceló una presentación de la puesta en escena porque no la consideraba lo suficiente incluyente. "¿Qué hay de las mujeres que no tienen vagina?", "¿de las transgénero?", "esta es una visión reduccionista de la obra", decían las activistas que se salieron con la suya en Massachusetts. Esto aunque Eve jamás definió a "una mujer como alguien con vagina" y siempre ofreció espacio en la puesta en escena a mujeres trans.

Esa, damas y caballeros, es la discusión hoy en día. No si podemos pronunciar la palabra VAGINA. Hoy en día la controversia está en definir lo femenino (o lo masculino para el caso) más allá de los genitales. ¿Queremos ver "esa" obra en México? Porque por ahí va la cosa 19 años después de que se montaron los monólogos por primera vez en 1996.

Así que por ahora las vaginas callaron. Pero no se preocupen, están empezando muchas otras conversaciones y estoy segura de que no vamos a tardar nada en enterarnos de ellas e, incluso, ser parte de la discusión.

¿En serio?

¿También acaba para siempre CSI?


susana.moscatel@milenio.com