Estado fallido

¿Y usted cómo le arruina la tv al prójimo?

Hace algunos meses escribíamos aquí que es muy difícil no arruinarle las sorpresas que vienen en la televisión moderna al prójimo en tiempos de Netflix y otros servicios que se basan en el streaming o en la posibilidad de ver lo que uno quiere cuando uno quiere. Y es que todos ven sus programas a sus propios ritmos y tiempos. El problema es que la tele esta tan buena, en particular muchos de los contenidos hechos exclusivamente para los servicios de paga que luego uno no puede cerrar la boca. Pasa con House of Cards, True Detective, Orange is the New Black y muchos, muchos títulos más.

 Hablando de esto con nuestros amigos de Netflix nos comentaban que ellos han estado analizando el mismo fenómeno y que incluso llegaron a hacer estudios (con el público norteamericano, para empezar) donde empiezan a ver cambios de comportamiento en el sentido de revelar sorpresas en la tele. Según una encuesta de Harris para Netflix, un 21% de los adultos cuestionados no tiene empacho en compartir de inmediato una gran sorpresa en un programa de televisión. Y muchos más aseguran no molestarse ya por los spoilers. Los consideran parte natural de la vida.

 Pero fueron más allá, contrataron a un antropólogo cultural, Grant McCraken, quien se puso a estudiar el fenómeno y asegura que la tremenda sorpresa que ocurre en el primer capítulo de House of Cards (yo aún no tengo el corazón para revelarlo aquí) fue el principio del cambio de estos hábitos para siempre.

 Este hombre hasta dividió los diferentes tipos de seres humanos con base en sus características de spoilerear o arruinar el secreto de una serie de televisión. Está el que no tiene ni idea, que vive en su propio mundo y considera que si él ya lo vio, entonces los demás también. El de los códigos (diantres, ahí me vi) que es el que solo dice pistas que otros fans entienden mientras los demás observan, posiblemente con desdén. Luego viene el impulsivo. Ese simplemente no se aguanta nada, habla y habla y arruina y arruina los giros en la historia. Luego los que juegan con su pequeño coto de poder, burlándose de las mentes ajenas lanzando pequeñas pistas y confundiendo, solo por el hecho de que ellos saben algo que los demás no. Y por último el que no tiene vergüenza  (de esos tengo varios en esta redacción) quien asume que se puede hablar de lo que sea porque si a los demás les interesara realmente, ya lo habrían visto. Esos, en particular, son mis archienemigos en el mundo de los ataques de ira provocado por el spoilerismo.

¡Que alguien me explique!

¿Por más enamorados que estén qué razón personal podrían tener una pareja de actores para mandar un comunicado informándonos que son novios? ¿No es una invitación para que les preguntemos cualquier otra cosa en la vida personal?  

susana.moscatel@milenio.com