Estado fallido

Trump: ‘El sinamigos’

A casi un año del inicio de su presidencia; Donald Trump ha logrado pelearse con más personas que Alex Kaffie y Daniel Bisogno juntos en todos sus años en los medios. Y sí, en muchas ocasiones por el mismo tipo de temas, como es el caso del añejo pleito con la comediante Rosie O’Donell, pero la explosión contra Steve Bannon, a quien Saturday Night Live interpretaba como su conciencia y como la mismísima muerte, fue, de verdad, la gota de derramó este vaso.

Hacer un recorrido de estos pleitos, con personas que antes eran sus aliados, resulta una de las mejores radiografías que demuestran que esta presidencia sigue siendo el mismo o peor reality show que fue su campaña.

Steve Bannon, a quien Trump acusa de “haber perdido la cabeza”, era uno de los dos grandes aliados y arquitectos de esta realidad política (ahorita le entramos a Roger Stone) y fue citado en un libro de Michael Wolff, diciendo que “en la reunión de Jared Kushner y Paul Manafort (yerno y ex jefe de campaña, respectivamente) ambos actuaron de forma antipatriótica y traicionera”, con funcionarios rusos, acusados de intervenir en la campaña.

Como “traición” sí es causal de impeachment, o una de las pocas maneras de correr a un presidente, este golpe sí es uno que no solo debe doler, sino preocupar a Trump. Más viniendo del hombre que muchos llamaban “su titiritero”, pero no es el único. Ni de lejos. Ni cabrán aquí todos, pero, ¿vieron el documental Get Me Roger Stone en Netflix? No se lo pueden perder. Stone (ex socio de Manafort) es un creador de conflictos profesional, cabildero y famoso conspiracionista, cuya extrema filosofía de decir cosas escabrosas y atacar frontalmente al enemigo informó muy de cerca los primeros pasos hacia la Oficina Oval de Trump. Pues antes de que llegará Stone, asesor de aquél, afirmó que “renunció”. Claro que Trump dijo que “lo corrió”. Stone se lo comunicó 15 minutos antes. Vaya usted a saber.

Creo que mi caso favorito es el de Omarosa Manigault, quien era la encargada de los enlaces de comunicación de la Casa Blanca. ¿Recuerdan de dónde salió Omarosa? Era la villana del programa El Aprendiz de Trump. También era una de las muy pocas personas afroamericanas que trabajó para él, y el hecho de que hayan dicho que se fue “para buscar mejores oportunidades” deja más que evidente que nadie puede sobrevivir a este triste espectáculo.

Empezar tu presidencia despidiendo al director del FBI, a quien seguramente le debes tu puesto por su atinada decisión de publicar los correos de Hillary Clinton desde un servidor no seguro cuando era secretaria de Estado, no pintaba nada bien. Menos cuando ya te había renunciado tu asesor principal. Cuando el pobre y patético Sean Spicer no pudo más con la burla del mundo como el vocero de defender lo indefendible (robándonos la felicidad de ver a Melissa McCarthy interpretarlo en SNL), le dejó el puesto a la aún más patética Sarah Huckabee Sanders, a quien solo puedo imaginar que llega todas las noches a llorar con su almohada.

Y bueno, ya ni le entramos al pleito casado que tiene con Hollywood y con la “sobrevalorada”, dice él, Meryl Streep, quien esta semana le dio en el clavo a otro tema que increíblemente aún no detiene este circo. Streep dijo: “Yo lo que quiero saber es del silencio de Melania e Ivanka Trump respecto a todas las mujeres que han acusado de acoso al actual presidente”.  Como van las cosas, ellas dos son las únicas que van a quedar para hablar por él.

Twitter: @SusanaMoscatel