Estado fallido

Trump, Hamilton y el telón de humo

Por supuesto que yo fui de las primeras en pegar el grito en el cielo cuando vi que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, se estaba aventando contra la obra que ha revolucionado las vidas de muchos: Hamilton.

Desde luego que yo no estoy sola en señalar que cuando él pone en Twitter cosas como que el musical de Lin-Manuel Miranda “está profundamente sobrevalorado” (aunque él jamás lo ha visto). Trump está actuando como los reporteros de la farándula más baratos y poco preparados que conozco en el mundo. Excepto que esa no es toda la historia.

Trump es un peligro nuclear, real y figurado, pero nosotros lo estamos ayudando y hoy amanecí con un profundo malestar al darme cuenta de la manera en la que me enfrasqué en lo que él quería, defender a Hamilton (en el candelero por pedirle al próximo vicepresidente Mike Pence que represente a todos).  ¿Por qué? Pues porque mientras ocupamos nuestros espacios, ya sea en los medios y las redes sociales para discutir esto, él no ha condenado (fuera de un muy desganado stop it) las decenas de crímenes de odio que se han hecho en su nombre. Peor aún, está armando un gabinete que a muchos miembros del Ku Klux Klan sin la menor duda, debe tener en éxtasis.

También poco se ha destacado como ha llevado a su hija (a quien, por cierto le encanta Hamilton) a sus citas de trabajo más relevantes y pagó millones de dólares para acabar con una demanda de la Universidad Trump, demandada por fraude.

¿Qué pasa cuando alguien realmente cree que podría asesinar en plena Quinta Avenida de Nueva York y aún así no perder nada? Estamos por verlo. Y aquí les habla la más desvergonzada fan de Hamilton. Alguien que amó lo que pasó el fin de semana pasado en el teatro, donde un elenco representando a los muy caucásicos padres de su patria es interpretado por actores de todos los colores, religiones y preferencias. Pero no podemos dejar de vigilar, paso por paso, qué va a pasar a partir del 20 de enero y estar listos, desde donde estemos, para apoyar a los nuestros. A los grupos vulnerables, que resulta que ahora somos los mexicanos, las mujeres, los gays y cualquier minoría que a usted se le ocurra. Agregar a esa lista a los actores de teatro con valor y voz, solo enardece un poco más una enorme herida. Pero como nos dijo en México el creador Lin-Manuel Miranda, exactamente un día después de las elecciones: “Tomorrow they’ll be more of us” (mañana seremos más), citando a los que querían un cambio para el bien de su nación en la puesta en escena. Lo compartimos. Hay más trabajo que nunca allá y acá. Mantengamos los ojos abiertos contra cualquier tipo de censura teatral. Pero no dejaremos que el circo mediático, del cual somos parcialmente responsables, nos distraiga de todo lo demás que está pasando.

Hamilton, estoy segura, estará bien. Por cada personaje que exige el boicot somos 100 quienes queremos comprar esos boletos. Ese es el poder de una obra que no solo habla de la historia, sino que ahora se descubre en confrontación con ella misma. En 200 años esta historia será contada. Hamilton trata también del legado que dejamos en este mundo. Y como dicen las últimas líneas de la misma, no siempre está en nuestras manos “quién vive, quién muere o quién contará tu historia”. Pero que en nosotros no quede. No nos dejemos distraer.

¿En serio?

¿Y mientras tanto Mike Pence solo dijo que no se sintió ofendido por los que le pidieron inclusión desde el escenario en Hamilton

Twitter: @SusanaMoscatel