Estado fallido

Una tentación llamada "Chapo"

Hace apenas unos días platicaba con mi amigo y gran historiador Alejandro Rosas sobre cómo hay muchos mexicanos que añoran la mano dura de un Porfirio Díaz ante la grave y caótica situación  que vivimos en México. Alejandro destacaba que a ellos se les olvidaba toda la parte oscura de estar subyugados al poder de un dictador; qué razón tiene. ¡Qué corta es nuestra memoria y qué rápido buscamos soluciones fáciles a problemas difíciles! Queremos héroes, sea como sea. Y creo que el entretenimiento es el espejo perfecto de ello. Ahora, con la fuga de El Chapo Guzmán, mucho más.

¿Cuántas telenovelas y series se han hecho alrededor de su figura y similares?  Y, como en El Padrino, ¿quién es el héroe de esas historias? Por supuesto que en muchos de los casos las reglas del melodrama terminan por cumplirse con castigo para el malo, pero mientras tanto la empatía está con el antihéroe.

La cosa es que esto no es una reacción a la mera imaginación de algún creativo. No es adoración al sarcasmo de Dr. House o la maldad de Rubí. No es Itatí Cantoral volviéndose un fenómeno de culto gritando “maldita lisiada” y no es Joe Pesci matando a algún gánster a golpes mientras reímos. No es Tarantino.  Es la insuperable vida real. La terrible y aterradora vida real. Y la ficción no la alcanza.

¿Pero saben qué pasa entonces? Los fans de estos fenómenos de culto, por la manera en la que es presentada la noticia (¿vieron la cara de “what” de la procuradora asomándose en el túnel?) lo toman como una historia más. Como un gran personaje más. Y no se puede negar que El Chapo es un personaje que, si lo hubieran inventado los maestros de dramaturgia y guionismo, dirían que no podría ser creíble. Pero lo es. Y ahí está navegando como héroe en el contexto del entretenimiento. Y no me refiero únicamente en aquel donde hay músicos que portan su nombre y le hacen canciones. Está ahí como el triste ejemplo del “sí se puede”. Porque vaya que ha podido.

Y así la realidad nos sigue poniendo ridículas vueltas en esta trama para que se siga narrando con fascinación en la cultura popular. No habíamos acabado de hacer el (mal) chiste de que todo lo de El Chapo era una cortina de humo para que no habláramos del payaso de Donald Trump cuando éste empezó a declarar que la fuga era muestra de que todo lo que había dicho de los mexicanos era cierto. Ah, y que podía partirle el trasero a El  Chapo (así de…). Y luego fue a la policía para acusar a alguien en Twitter (según él, el hijo de El Chapo) por amenazarlo de muerte.

¿Respuesta? El Chapo vs Trump. ¿Por quién creen que está apostando la masa de tuiteros nacionales? La cosa se pone complicada, porque, más allá de los motivos por los cuales cosas como éstas ocurren y quiénes son los poderosos involucrados, además de las cuentas saldadas, para muchas personas hay héroe en esta película llamado Joaquín Guzmán Loera. Y no, estas personas no se molestan en distinguir si es película, telenovela o nuestra aterradora realidad.

¿En serio?

¿En el concurso Miss USA la ganadora pidió que pusieran a Oprah en el billete de 10 dólares? 

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