Estado fallido

El sismo “en vivo”

Disculpen todos los que se han divertido molestando a Lalo Salazar a través de hashtags, memes y Facebook, pero si yo hubiera vivido el sismo del pasado viernes en las instalaciones de Televisa Chapultepec, jamás me hubiera detenido a preguntar si me tenía que salir o no de las instalaciones. Estaría corriendo (sin empujar ni gritando, quisiera pensar) por avenida Chapultepec más rápido que un diputado cobrando su aguinaldo.

Independientemente de los que no conozcan la trágica historia de las vidas perdidas en ese sitio y sus cercanías en el temblor de 1985, hay que decir que este 7.2 (que se regatearon entre sismológicos hasta llegar a esa cifra) se sintió como la fregada en esa zona. Lalo se quedó en calma, describió la situación y ante la falta de respuestas (casi todo mundo ya había evacuado) tuvo que hacer la pregunta al aire. Estaba nervioso, sí. Pero jamás dejó de informar y de describir lo que ocurría. ¿Usted cómo estaba en ese momento? Yo literalmente agarrada del tinaco en la azotea de mi casa. ¿Hacer eso al aire? Gran y aterrador reto. Incluso para un muy profesional corresponsal de guerra.

Lo primero que hago cuando tiembla (por mis rumbos) es ver la antena de Televisa Chapultepec. No me quiero imaginar qué se siente estar debajo de ella en esas circunstancias. ¡Ah!, y otra cosa. ¿Cuántos programas estaban realmente en vivo y con sus titulares ese día como para poder vivir dicha situación? Pocos. Muy pocos. Se agradece profundamente a todos los profesionales  que transmitieron todo lo que pudieron, de la manera más inmediata que hubo en circunstancias verdaderamente extremas.

 ¿Pues qué querían?

Las 275 mil personas que firmaron la petición para que se deportara a Justin Bieber de Estados Unidos deben estar profundamente decepcionadas de que el gobierno de Barack Obama no se pronunció directamente al respecto. Debe ser devastador que los líderes de la nación no te hagan caso en asuntos tan importantes. Caray, eso de estar concentrados en intentar que el sistema de salud funcione quita tiempo de las verdaderas causas sociales. Cierto, aún no se logra cerrar el campo de prisioneros en Guantánamo, pero ¿qué importa eso si Bieber ya no puede chocar sus automóviles contra las palmeras de Beverly Hills? ¿El equilibrio de la paz mundial pende de un hilo y no hay que despegar los ojos de Ucrania y Rusia? ¿Eso qué si Justin se fuma un porro? Siempre es lindo saber que hay gente ocupada en distraer a los gobiernos del mundo con materias de vital de importancia.

No es como si la principal televisora de Estados Unidos le ayudara a conseguir recursos pagados con nuestros impuestos para hacer como si estuviera ayudando a los pobres. Tal vez ahí, cualquier gobierno, empezando por el nuestro, sabría que hay que dar una respuesta que responder ¿o no? Ah. No.

 ¿En serio?

 ¿Los apocalípticos que aseguraban que la semana pasada todo demostraba que el fin se acercaba amanecieron vivos y coleando hoy?

susana.moscatel@milenio.com