Estado fallido

Rudos y limitados

Todos van por el mercado de Netflix estos días y es perfectamente razonable. Quedan muy pocos tercos en la industria que no estén convencidos de que el futuro más cercano posible de la televisión solo tendrá que ver con streaming. Y ahora Amazon da un golpe (en un día complicado para la competencia) sacando una tarifa competitiva e ilimitada en Estados Unidos en el negocio. ¿Pero los demás mercados, apá? Ahí van, pero muchos parecen no haber descubierto el verdadero éxito de todo esto: ya no hay fronteras. El mercado es el mundo entero. No solo hay que producir, hay que promover para él mismo.

Claro, tal vez cuando veamos los números veremos que los aparentes recursos ilimitados de Netflix tuvieron su costo. Tal vez entenderemos la cautela de otros, pero francamente va a estar muy difícil llegar después a todos los demás con tanta fuerza.

A menos que tengan la suerte que tuvo Blim. Los fanáticos de Netflix no pudieron haberle hecho un mejor favor a la competencia al jugar a hacer memes comparativos entre lo "fino" de uno y lo "chafa" de otro. ¿Saben qué lograron de un solo golpe? Posicionar a Blim como la legítima competencia. Ni siquiera en Televisa hubieran soñado con tan efectiva publicidad al diseñar su campaña. Seguimos observando.

El trabajo soñado

Si cuando yo era chica alguien me hubiera dicho que existía el trabajo de imageneer seguramente me hubiera vuelto loca de la emoción. La chamba consiste en lo siguiente: tomar las historias que son parte del catálogo o del imaginario de Disney y convertirlas en todo tipo de atracciones. Pueden ser juegos de cualquiera de los parques, restaurantes, hoteles e incluso ciudades completas. Y eso último es precisamente lo que nos tocó presenciar este pasado lunes cuando un grupo de hombres y mujeres, dedicados a crear estos mundos nos llevaron "detrás de la pared" para ver lo que será Disney Springs Town Center en Orlando, Florida. Algo más que impresionante por lo que les contaré a continuación.

Aquí la filosofía es que todo comienza con una historia y una vez que deciden cuál es ésta, es el mundo que inventan. Diego Parras es un buen amigo a quien conocemos desde hace ya más de una década y generalmente es el imagineer encargado de platicar con la prensa de nuestros lares debido a que es de España.

Pues él, junto con dos de sus compañeros, nos explicó cómo se inventa un pueblo de la nada. Un pueblo que tenga no solo credibilidad, sino que se sienta auténtico en un contexto de entretenimiento y fantasía. Y así es cómo nace Disney Springs Town Center, todavía detrás de un muro y esperando poco menos de un mes para ser abierto al público que venga a Disney World.

Decidieron que, como muchos de los pueblos de Florida, este nació hace 150 años alrededor de una masa de agua. De ahí encontrar los exactos colores y materiales para reproducir el tipo de tierra y lo que llaman arquitectura del Mediterráneo reimaginado. Nos explicaron cómo es que trabajaron semanas en encontrar al menos 15 tonos distintos de blanco, porque según el sol y la renovación de las construcciones así hubiese sido un pueblo con estas características. Verlos platicar esto es emocionante y muy divertido, porque realmente puedes verlos haciendo su trabajo, como ingenieros (que sí son), pero especializados en temas de la imaginación. De la adaptación de una historia a la realidad. Mañana nos contarán cómo hicieron lo mismo ahora en el renacer de la era de la Guerra de las Galaxias, particularmente con el nuevo espectáculo que mezcla, de alguna manera, fuegos artificiales de última generación y Storm Troopers.

@SusanaMoscatel